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Archivos publicados el 6 Febrero, 2008

Llega el Fórmula 1 del Sevilla FC

Miércoles, Febrero 6th, 2008

Desde la web elsevillista.com he podido pillar algunas fotos del que va a ser el nuevo Fórmula 1 del Sevilla FC.

Si queréis echar un vistazo a más fotos del monoplaza, las tenéis aquí.

Os dejo también la convocatoria de prensa tal y como la han hecho llegar a los medios:

Qué: El Sevilla FC presentará su entrada al nuevo campeonato Superleague Formula. El campeonato reúne a los mejores equipos de fútbol del mundo luchando entre sí en circuitos con monoplazas de 750 caballos de potencia y motor V-12.

Dónde: Antepalco del Estadio Sánchez Pizjuán y Terreno de juego Avenida Eduardo Dato, s/n. 41005 Sevilla

Quién: Miembros de la plantilla del Sevilla FC, incluido su entrenador Manolo Jiménez, José María del Nido, Presidente del Sevilla F.C. Carlos Gracia, Presidente de la Real Federación Española de Automovilismo Alejandro Andreu, Presidente de Superleague Formula

¿Qué es Superleague Formula?: Superleague Formula es la fusión de dos de los deportes más populares del mundo, capturando la pasión del fútbol con la emoción y el entusiasmo de las carreras de motor. Este nuevo concepto tendrá su inicio en agosto de 2008 con los monoplazas de carreras de 750 caballos y motor V-12 llevando los colores de los mejores equipos de fútbol del mundo. Los rivales tradicionales se enfrentarán, pero esta vez en algunos de los mejores circuitos del mundo. Pero esto es más que una simple carrera, Superleague Formula ofrecerá un espectacular conjunto de entretenimiento para toda la familia en cada evento. Superleague Formula ya está preparada para que se encienda la luz verde de “la gran carrera”.

Sevilla FC: El equipo del sur de España surgió como un club importante en Europa en los últimos años, logrando de forma consecutiva la Copa de la UEFA en 2005/06 y 2006/07. También se proclamó campeón de la Supercopa de la UEFA al vencer en la final a sus rivales españoles del FC Barcelona por 3-0.

Los aficionados: El sábado 9 de febrero los aficionados del Sevilla tendrán la oportunidad de ver el coche del equipo por primera vez. Se presentará en el terreno de juego antes del comienzo del partido de Liga ante el FC Barcelona. El coche también será expuesto fuera del estadio después del partido.

Oportunidades para fotos: Los jugadores del Sevilla FC estarán en la presentación para desvelar a los medios el coche Superleague Formula con los colores del club.

On Line Broadcasting estará en Sevilla para producir y distribuir contenidos televisivos y noticias del lanzamiento del Sevilla FC, incluyendo entrevistas con los jugadores estrella, con dirigentes del club y con miembros de Superleague Formula. Este material, junto con los “B-roll shots” (secuencias adicionales) del coche del Sevilla FC por la ciudad, y al igual que se hizo en los lanzamientos de otros clubes como AC Milan, FC Porto, PSV Eindhoven, Flamengo, Olympiacos o RSC Anderlecht, será distribuido vía satélite a las agencias de noticias y cadenas interesadas a las 23:30 GMT del sábado 9 de febrero.


Pero me queda tanto…

Miércoles, Febrero 6th, 2008

Me quedan todas las fuerzas del mundo.

Las que me dan las personas que, realmente, son necesarias en este embrollo.

Las que me dan el apoyo de los amigos, de los desconocidos que no paran de mandarme correos electrónicos que nunca podré agradecer en su justa medida.

Las que me dan los que no me dejan tirado, las que me prestan cada día su apoyo incondicional.

Las fuerzas que me dan aquellos con los que no me equivoqué al pensar que eran gente íntegra, cabal, que se viste por los pies.

O sí me equivoqué: me quedé corto. :)

Las que me dan aquellos que han decidido estar a mi lado de forma incondicional.

Cuando todo esto termine (y terminará como deberían terminar todas las cosas: con el triunfo de la verdad) será tiempo de contar cómo son de grandes los coj**** de algunos:)

Sigo tranquilo, en la seguridad absoluta, cien por cien, de que los que realmente importan jamás, y si digo jamás digo jamás, me dejarán solo en esta historia.

En la serenidad que da el tener la conciencia más tranquila que la de un bebé de nueve meses.

No quisiera que el post anterior se malinterpretara.

La situación no permite hablar claro, hay cosas que no deben hacerse públicas.

Al menos, no todavía.

Lo comprenderéis.

El post de anoche no fue escrito por algo concreto que me haya sucedido ayer.

Es una especie de vendimia de sentimientos de los últimos diez días de mi vida.

Un compendio genérico de sensaciones.

Y os lo cuento porque esto es un blog y porque un blog es eso…¿O no, Trini? ;)

Hace pocos días escribí que un club señor jamás deja de lado a los suyos.

Yo me considero del Sevilla Fútbol Club: porque mi padre me enseñó a hipotecar mi vida con el sentimiento sevillista.

Porque soy socio y porque tengo unas poquitas acciones.

Y por nada más.

A mí el Sevilla Fútbol Club no me debe nada: yo le debo todo al Sevilla Fútbol Club.

Pero el Sevilla Fútbol Club es un club SEÑOR.

Con mayúsculas, en negrita y subrayado. :D

En las películas todo el mundo puede percatarse de que no es lo mismo Dustin Hoffman, Marlon Brando o Gary Cooper que el tío que pasa por detrás con un cubo de agua para echárselo al caballo que está en el abrevadero o que el otro que hace de vaquero que sale del Saloon cuando entra el “muchacho”.

Ahora que caigo…vaya arte…¿Por qué de toda la vida de Dios hemos llamado al protagonista de la película el “muchacho”? :)

Y esto no va con segundas…¿eh? Que siempre andáis buscando mensajes encriptados en las cosas… :)


Tal vez sea la Lealtad

Miércoles, Febrero 6th, 2008

Una noche tomé una decisión.

Decidí, aquella noche, contar algo que me habían contado.

El nombre y la memoria de Antonio Puerta, pensé, no merecen mi silencio.

No fui el único en tomar esa decisión aquella noche, aquella madrugada de enero.

No era difícil suponer la que me iba a caer encima, estando las cosas como están en esta ciudad, en este país donde los embusteros campan a sus anchas, hacen y deshacen, voltean las realidades, disfrazan las mentiras, atiborran sus armarios de patéticos disfraces, uno para cada ocasión.

Pero nunca se atreven a salir desnudos.

Con lo hermosa que es la desnudez.

Y lo transparente.

Yo vivo la vida que he elegido vivir. Esto es algo que produce mucha envidia.

Y no sé qué es más bandera de nuestra Sevilla, de nuestra ciudad: si la Giralda o la envidia.

Hace muchos años, recién comenzando la última década del pasado siglo, tomé la decisión de que mi vida estaría siempre marcada por la Lealtad.

Lo más importante en mi escala de valores (acertada o equivocada, pero mía) es la Lealtad.

En todo lo que hago, en todo lo que digo, en cada paso que doy, en cada movimiento, en cada acción.

La Lealtad, sobre todas las cosas, porque la Lealtad es esencia de tantas otras cosas hermosas e importantes.

La Lealtad es raíz de la amistad, raíz del amor, raíz de la honradez, raíz del honor, raíz de la hombría de bien, raíz de la transparencia, raíz de la valentía, raíz de la confianza mutua, raíz de la verdad.

La Lealtad no entiende de rangos, ni de estamentos.

La Lealtad debe ser recíproca y equilibrada.

Lealtad debida de un amigo a otro, de una persona hacia su pareja, de un hombre a la verdad, de un jefe a su subordinado, de un subordinado a su jefe, de un teniente coronel a un soldado raso, de un soldado raso a un teniente coronel, de un desconocido hacia tu persona y de tu persona hacia un desconocido.

Lealtad debida a los recuerdos, a los que ya no están entre nosotros pero siempre serán algo muy nuestro.

Lealtad a tus pasiones, a tus sentimientos, a tus principios.

A tu verdad, que cada uno tiene la suya, pero nunca la verdad de nadie puede ser la mentira.

Tal vez sea la Lealtad el motor que mueve mi vida.

Una vida tan heterodoxa como la mía necesita un motor potente, limpio, cuidado, impecable.

Por eso elegí el mejor de los motores.

Adoptar la Lealtad como vértice de tu pirámide personal implica muchas cosas.

Implica que en el punto opuesto, en el lugar reservado para lo que ni siquiera se tiene en cuenta, para lo que se rechaza de plano, para lo que te repele hasta la náusea, se encuentran cosas como la servidumbre, la mentira, la traición, la falsedad, la hipocresía, la ambición insaciable, el ansia de trepar, el ir por la vida pisando pescuezos, la indignidad de venderte por dinero, la cobardía, la extrema cobardía de la infidelidad, la repugnancia de las caretas, la sonrisita por delante y la cuchillada por detrás, la sórdida y constante conspiración.

Cosas que, como todo el mundo sabe, se encuentran aferradas al sistema como la lapa se aferra a la roca.

Yo por eso no pertenezco a nadie.

No tengo turno en el sistema.

De ese absurdo tiovivo me bajé hace muchos años.

Y por eso, porque mi bandera es la Lealtad, yo estoy al lado de quien yo quiero estar.

Si alguien te traiciona una vez, es culpa de quien te traiciona, pero si alguien te traiciona una segunda vez, ya es culpa tuya.

Por hundir la lealtad en un barreño de mierda han desaparecido de mi vida personas a las que quería de corazón, gente con la que hubiese ido al fin del mundo, gente a la que yo le brindé mi lealtad absoluta.

Tal vez sean esas las cosas que más duelan en la vida, pero no hay que darle más vueltas. No porque personas muy cercanas, muy queridas, pisoteen tu lealtad hay que dejar de creer en ella.

Ese será, en todo caso, un problema del desleal y del traidor.

De vez en cuando la vida te presenta épocas en las que, sin más remedio, hay que separar la paja del grano, épocas en las que necesariamente no queda otra que irse a la era y aventar el trigo para que el aire, en su pureza, limpie lo que haya que limpiar.

No es plato de buen gusto, claro que no. Con la calor, hay que esperar además a que haya aire, porque si no hay aire poco se puede hacer. Y que sea un aire bueno, que sirva.

Lo bueno cae por su propio peso, lo malo se marcha impulsado por el aire.

Sin embargo, cuando el aire hace acto de presencia, y finalizas la dura tarea, cuando recoges y te llevas a casa lo bueno que te queda, por muy poco que sea, algo salta de alegría en tu interior.

Y de lo que el viento se llevó no merece la pena ni acordarse.

Porque la ruindad no merece ni el menor, ni el más fugaz de tus recuerdos.

Estos días que estoy viviendo (que irán para largo, me temo) son días de horca y rastrillo, de solana en el cogote esperando que llegue el viento purificador, días de separar grano y basura.

Días en los que todo el mundo queda retratado.

El que está esperando tu caída, el que no tiene el menor rubor en darte personalmente el empujón o en ponerte personalmente la zancadilla, el que simplemente se queda en su madriguera rezando a sus dioses (porque este tipo de gente es mucho de dioses y de santos de puertas para afuera) para que tu cabeza no tarde en rodar, el que lleva años maldiciendo a tus espaldas y pretende ir de frente con patéticas sonrisillas que no engañarían ni a un niño de cinco años, el taimado, el escondido, el parapetado en la hipocresía, el de las treinta monedas.

En épocas como ésta que me está tocando vivir quedan retratados también los que profundamente te desilusionan: aquellos a los que tú has ayudado, a los que has apoyado, aquellos por los que te has partido literalmente la cara, aquellos a los que has brindado tu Lealtad, que es lo más grande que tienes, y que te pagan ofreciéndote sin vergüenza alguna la katana para que te hagas el hara-kiri.

Si alguien te traiciona una vez es culpa del que te traiciona, si te traiciona una segunda vez ya es culpa tuya.

En épocas como ésta que me está tocando vivir hay silencios que se clavan en el corazón, ausencia de noticias, de palabras, de gestos.

Es el dolor de tener que ir dejando en la cuneta de tu vida a aquellos que apreciabas pero que, demostrado queda, no valen para nada.

Y, por contra, en épocas como ésta que me está tocando vivir descubres la indescriptible satisfacción de la Lealtad de los demás, de algunos de los demás, hacia tu persona.

Hombres y mujeres (Hombres y Mujeres) que te dicen estamos aquí, no te fallaremos, siempre contigo, dónde haya que ir allá iremos los dos, cuentas con mi apoyo para lo que necesites…

O un simple ¿cómo estás?…

Y yo, que soy así de tonto, es con estos con los que lloro, no con los otros.

Yo lloro con los valientes que lloran, con los valientes y con los leales.

Y si lloro con ellos eso quiere decir que siempre me tendrán a su lado cuando me necesiten.

Entre ellos, qué alegría, personas que jamás hubiera pensado ni de lejos que estarían junto a mí en momentos como este.

Inesperadas (pero tan fantásticas) llamadas, impensables correos electrónicos.

Puertas que se cierran, otras que se abren.

La mera esencia de esta vida que nos ha tocado vivir.

Con la Lealtad por bandera y con todas las banderas que, bien altas, arrastra indefectiblemente el tener la Lealtad por bandera.