Traca gorda en Mestalla
Domingo, Marzo 16th, 2008Hemos ganado en el campo del Valencia. Lo que escribía en el post en el que hablaba de la dimisión de Soler.
Uno a dos y magnífico partido del Sevilla FC.
Antes de hablar del encuentro quiero decir que he sentido vergüenza ajena de la afición valencianista.
Yo no quiero eso para mi Sevilla.
Me niego a que siete papafritas y medio en mi ciudad se empeñen con su inquina, con su odio, con manipulación a mestallizar la Casa Grande del fútbol andaluz.
No y mil veces no.
Qué pena he sentido viendo cómo la grada de Mestalla se ha puesto a silbar a sus jugadores desde el minuto dos de partido.
Lamentable.
Ojalá no mestallicen Nervión porque es una cosa tristísima.

Superioridad escandalosa del Sevilla en la primera mitad. Cero a dos, los dos de O Fabuloso, fabuloso pichichi del fútbol español, empeñado también en la bota de oro continental.
Pudieron ser más. El propio Luis Fabiano, con empate a cero, falló lo impensable, un cabezazo de Kanouté, otro de Keita…
Sólo brillaba el color rojo de los nuestros, mientras los valencianistas se perdían entre los silbidos suicidas de su gente.

En la segunda mitad, el rival se fue arriba, como es lógico, y cambió un poco la decoración, pero también tuvimos grandes ocasiones de marcar de nuevo. La defensa estuvo muy bien y Mosquera, otra vez, hizo un muy buen partido.
Los empecinados, tipo Antonio Félix, tipo pandilleros, tipo Capitán Matutano, tipo chicos de González Abreu Street, incapaces de bajarse de la burra en la que se montaron al comienzo de temporada, seguirán en su ya cansina demostración de falta absoluta de ética y de vergüenza.
Seguro.
Habrá quien diga que no le gustó el cambio de Luis Fabiano por Fazio.
Pues yo creo que fue una sustitución necesaria y bien pensada.
Victoria en Mestalla, con un brillantísimo Undiano Mallenco al silbato.
Que da para que el Sevilla de Jiménez siga siendo el mejor equipo de la segunda vuelta. Que da para, al menos esta noche, estar en puestos de Champions, esperando ya con todas las armas posibles al Atlético de Madrid.
Da para que el Sevilla de Jiménez siga siendo, desde que llegó el de Arahal, el tercer mejor equipo de la Liga española.
Da para tener más cerca el objetivo, da para ganar (otra vez) fuera de casa y para que Jiménez haya conseguido con el Sevilla más victorias como visitante que las conseguidas por el Sevilla anterior en un año natural.
Da para todo eso.
Y da también, ya digo, para que aquellos que sueñan con mestallizar nuestra Fabrica de Sueños vuelvan a tragarse su veneno, su odio, sus ansias de revancha y su poca vergüenza.
Victoria en Mestalla que, visto lo visto, da para mucho.
Para tela marinera.

