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Archivos publicados el 2 Abril, 2008

Ser grande es una actitud

Miércoles, Abril 2nd, 2008

Estimados y repugnantes papafritas de la ciudad cuyo nombre llevamos abanderando más de cien años:

Mapfre, sí, la empresa de seguros Mapfre (la publicidad, en este caso, es gratuita ;) ), ha sacado un lema que a nosotros, a los Sevillistas, nos viene que ni pintado.

Incluso se puede ver en la vallas publicitarias de la ciudad, sobre un fondo hermosamente rojo.

Acordaos de este post cada vez lo veáis.

Vosotros, en vuestra eterna inquina, en vuestro odio jurado y perjurado, en vuestras ingentes cantidades de bilis tragadas, regurgitadas y vueltas a tragar en las últimas tres temporadas (incluida esta 2007-2008) viendo cómo el Sevilla Fútbol Club de vuestro odiado José María Del Nido no hace otra cosa que levantar títulos, tenéis mucha mierda acumulada.

Ahora, en estos días un poco dubitativos del más grande club de Andalucía (incluye su capital) de todos los tiempos, de ayer, de hoy y de siempre (porque me apuesto las dos manos a que no habrá jamás en la Historia ningún otro club andaluz capaz de hacer lo que ya nosotros hemos hecho) estáis volviendo a asomar vuestros cuernos al sol que más calienta.

Cuernos de caracoles, digo, que no se me malinterprete.

Hablo de caracoles, con su baba, con sus arrastramientos, con su lentitud y torpeza de movimientos…

Caracoles.

Ya lo intentasteis con denuedo en octubre de 2005 con Juande en el banquillo sevillista.

Salió rana, porque vinieron no uno, ni dos, ni tres, ni cuatro, sino cinco finales.

Y otros tantos títulos.

Y una sexta en la que el triunfo era jugar.

Esta misma temporada, ya lo intentasteis cuando el traidor de la mancha huyó por la puerta de atrás.

Salió rana.

Lo volvisteis a intentar en vísperas de aquel partido que enfrentó a Sevilla FC y Osasuna en Nervión, los siete y medio de siempre de la manita, como siempre, para intentar hacer creer una más de vuestras múltiples trolas: que el partido era una sentencia para Jiménez.

Salió rana, aunque la semanita previa fue la leche.

Más de dos meses han pasado ya de aquel partido. Cómo pasa el tiempo ¿verdad? :)

Ahora están los resultados otra vez un poquito chungos. Quedan opciones, y no son pocas, para terminar el año entre los cuatro primeros.

Pero vosotros, desde vuestros respectivos estercoleros, todos a una, los siete y medio de siempre, necesitáis muy poco para sacar fuera vuestra triste ruindad.

Hay dos equipos en Primera División en esta ciudad, al menos de momento.

Digo al menos de momento porque no está claro, todavía, que vaya a seguir habiendo dos equipos en esta ciudad en Primera el año que viene.

Me resulta muy incómodo tener que referirme, aunque sea de pasada, al otro equipo de esta ciudad (el equipo de esta ciudad es el primero y el otro, en todos los casos, es el que llega después).

Hay uno. Aparece un segundo. Pues ya tenemos el que había y “otro” ¿no?

Digo que no me gusta, porque yo no quiero tocar a ese equipo a menos que me toquen a mí directamente o a mi sentimiento sevillista.

Pero es que para denunciar lo que tengo que denunciar en este post no me queda otra, así que pido disculpas adelantadas.

Ser grande es una actitud, decía.

Al Sevillismo jamás nos hizo falta ganar títulos para sabernos grandes.

Por eso, porque ser grandes es una actitud.

Si el Sevillismo es grande por definición (una actitud que se mama, que se hereda, que se transmite, independientemente de elementos exógenos) si encima ganamos cinco títulos en quince meses no te digo ná.

Pero los títulos son secundarios. La actitud es lo primordial.

En esta ciudad en la que vosotros tratáis de campar a vuestras anchas (a mí no me gusta que la mentira y la manipulación, tampoco el odio, campen a sus anchas por ningún sitio) hay dos equipos de los que vosotros tenéis que “informar” (carcajada general) a diario.

Uno de esos equipos lleva ¿tres? años salvándose por la campana al final de temporada de descender a Segunda.

El otro lleva cuatro temporadas seguidas participando en competición europea y va camino de la quinta, cosa que sólo Madrid y Barcelona han conseguido en este país.

Además, ha levantado cinco copas en tres temporadas seguidas. Y tres de esas copas en el año 2007.

En esta ciudad, hay un equipo que sigue estando a cinco puntos de los puestos de Liga de Campeones y otro que sigue estando a cinco puntos de irse a Segunda.

Que nadie se moleste por estos datos que estoy aportando en este post, por favor. No son otra cosa que realidades.

Todo ello a falta de ocho jornadas para el final.

Pero vosotros, papafritas, queréis hacer ver que el que está arriba está de pena y el que está abajo está en la gloria.

Esa es vuestra esencia, tan prostituida.

No hablo de situaciones económicas, sociales, estructurales, de los clubes porque eso ya sería una ofensa siquiera empezar a escribir sobre ello.

Pero vosotros afirmáis que la desgracia y la hecatombe se ciernen sobre el Sevillismo, mientras todo lo que ocurre cerca de Dos Hermanas es una maravilla.

Qué va.

No cuela, impresentables.

No cuela porque ser grande es una actitud, que no os enteráis.

El Sevillismo ganó una Supercopa de España al polvo de estrellas en su feudo, con baile incluido y no lo celebró.

El Sevillismo se paseó de forma militar en unas semifinales de Copa hace unos meses, se metió en la Final (que luego ganaría, la del año 2007) y no lo celebró.

Silencio en la ciudad. Soledad en el aeropuerto.

Hace unos días, en esta ciudad, algunos, cansados ya de sólo poder celebrar lo poquito malo que le pasaba al otro (al que no se cansaba de sumar títulos, de ganar cosas), nunca nada propio, se echaron a la calle (lo que hace la necesidad) para celebrar por todo lo alto que su equipo se ponía a cinco puntos del hoyo de Segunda División.

¿Véis?

Esa es la actitud.

Ser grande no es un resultado, ni ganar un título, ni dos, ni tres.

Ni siquiera cinco.

Ser grande son cosas como esta que cuento.

Una actitud.

Tan arraigada, tan asumida, tan metida en nuestras entrañas sevillistas, mamada con tanta fuerza, transmitida con tanto orgullo, aprendida con tanta pasión, que es indestructible.

Dejad de hacer el ridículo, papafritas de Sevilla.

El club que en esta ciudad marcha viento en popa (atravesando a veces, claro que sí, peligrosos arrecifes) es el Sevilla Fútbol Club.

No tratéis de intentar transformar la grandeza en decrepitud, ni la ruina en prosperidad.

Es que es inútil.

Bueno, haced lo que queráis.

Pero tened siempre muy presente que la gente no es tonta y que se os ve el plumero a la legua.

Y no olvidéis que la ruindad y la bajeza, al igual que sucede con la grandeza, también son una actitud.

Ser papafritas también es una actitud.

Una triste actitud.

Vuestra triste y maloliente actitud.