Su vida, en los últimos muchos meses, se reduce a médicos, visitas, revisiones, gimnasios, trabajo, trabajo, trabajo, rehabilitación, ejercicios, más médicos, más visitas, más gimnasio, más trabajo, más trabajo, más trabajo…
El, que ya sabe lo que es ganarle el pulso a una rodilla empecinada, lo ha dicho claramente: “nadie le va a quitar de la cabeza volver a jugar al fútbol”.
Y a nosotros nadie nos va a quitar de la cabeza volver a verte defender nuestra camiseta en un terreno de juego.
Muchas han sido las desgracias que el destino, cruel, demasiado cruel, nos ha ido poniendo por delante en esta dolorosa temporada 2007-2008.
Una de ellas ha sido estar sin Javi Navarro. Siempre sin él. Sin él en el campo, sin él en el vestuario, sin él en las ruedas de prensa, sin él en el grupo.
Mucha tela.
El Sevilla FC tiene problemas defensivos en las jugadas a balón parado.
Antes estaba Javi Navarro y este año no ha estado.
No está.
¿Lo ven? ¿Se dan cuenta?
¿Y tan importante es Javi Navarro?
Miren ustedes.
Javi Navarro llegó al Sevilla FC en el año 2001. Javi Navarro es el Sevilla Grandísimo de hoy. Javi Navarro (junto con otros) llegó al Sevilla FC cuando el sueño añorado era quedarse en Primera División.
Javi Navarro ha ganado cinco títulos con el Sevilla FC, los títulos de nuestra historia personal de sevillistas, los que hemos vivido, los que hemos sufrido, los títulos que hemos disfrutado.
Viendo cada una de esas Copas se nos eriza la piel.
Nos asaltan como bandoleros al acecho, agazapados detrás de cualquier imagen, los más hermosos recuerdos que puedan guardarse en el desván de nuestras memorias.
Bien.
Cada Copa, cada una de esas Cinco Copas, es un trozo de nuestro corazón, un tributo a los que nos precedieron, a los que se marcharon sin vivirlas, un desgarro del alma sevillista que habita en nuestros cuerpos, una plegaria de gracias, de mil millones de gracias.
Pues fíjense si Javi Navarro es importante que debajo de cada una de esas Copas, por toda la eternidad, es Javi Navarro quien aparece.
También el otro “monstruo” del fútbol español, el FC Barcelona, tiene su División mediática, aunque hacen menos daño que la otra, la galáctica, sencillamente porque su nivel de penetración en el mercado nacional es mucho menor que los del polvo de estrellas.
La portadita de ayer es un burdo montaje de Daniel Alves vestido con la camiseta del Barça, digna de los mejores tiempos de Marca.
El artículo interior es una basura en sí mismo. Afirman los ultras culés del Sport que el Barça lo tiene ya todo atado con el jugador y que “Daniel Alves esperará a que el Barça se mueva”.
Mi opinión particular es que el próximo verano será el Barcelona el que reviente el mercado de fichajes. Lo que hizo el Madrid el año pasado (120 millones de euros, 30 por Pepe, 36 por Robben) es lo que hará el club catalán de aquí a pocos meses.
¿Qué el Barça quiere a Daniel?
Y pregunto yo: ¿Hay algún club poderoso en el planeta fútbol que no quiera a Daniel?
No se trata de que el Barça se mueva. Se trata de que Daniel Alves es (sigue siendo, quién lo diría después del patinazo histórico de todos los medios de desinformación el pasado verano y del anterior) jugador del Sevilla FC y se trata también de que su cláusula de rescisión es (como la de Luis Fabiano, pero en este tema ya me aburre entrar) de 60 millones de euros.
Yo tengo mi opinión al respecto, como cualquier sevillista, pero me la reservo para el final de temporada, si a ustedes no les parece mal.
Si les parece mal, también.
Sea como sea, será importante recordar que 35 millones de euros no fueron suficientes el pasado estío para que Daniel abandonara el club que le ha dado todo lo que es.
Y que, diga lo que diga la División mediático-culé, no hay que acordar nada con Daniel Alves, porque Daniel Alves no manda en su futuro. Hay que acordarlo, si son capaces, con Don José María Del Nido Benavente, Presidente del más grande club de Andalucía de todos los tiempos.
Esto era ayer.
Hoy, los magníficos manipuladores del diario deportivo oficial del Grupo Prisa, se apresuran a sacar su ración diaria de basura y si los catalanes ayer sacan portada con Alves, ellos, criaturas, no van a ser menos.
Y se descuelgan con esto:
Y, mucho cuidao, que el artículo en el que se desarrolla la noticia, lo firma un tal Tomás Ron no se qué, ejemplo vivo de la imparcialidad, objetividad, pureza del periodismo deportivo. Ejemplo vivo del rigor informativo y de la ecuanimidad en la información.
Según exponían ayer los manipuladores culés, Daniel lo tiene hecho con el Barça. Según exponen hoy los manipuladores del polvo de estrellas, el futbolista al que prefiere es al galáctico equipo.
El resumen es que, está más que claro, el Sevilla FC se supone que se tiene que jugar los objetivos con estos clubes que disponen, unos en mayor medida que los otros, pero disponen de todas formas, de poderosos medios desinformativos a su disposición, defensores a ultranza de todas las barbaridades que desde los respectivos clubes se ordenen.
Prensa que se dice, en el colmo de la hipocresía, imparcial y que son, a todas las luces, las voz de su amo, sea el amo merengue o sea blaugrana.
Y nosotros, el Sevilla Fútbol Club, somos lo que somos, obviamente, sin tener ningún respaldo mediático por parte de los ridículos medios de nuestra ciudad, de nuestra región.
Me estoy quedando corto.
Lo nuestro tiene mucho más mérito.
No es que no tengamos el menor respaldo mediático de esta cuadrilla de cuatreros de la información que pululan por la ciudad cuyo nombre representamos, por la Andalucía que hemos catapultado a lo más alto.
No es eso.
Es que, somos lo que somos, somos lo grande que somos, hemos llegado a las cimas impensables a las que hemos llegado, con una gran, grandísima parte, de estos chicos de la prensa local absolutamente en contra.
Y ahí seguimos.
Si el Sevilla FC tuviese un respaldo mediático como el que tienen los grandes monstruos del fútbol patrio, otro gallo cantaría al fútbol sevillano, al fútbol andaluz.
Pero la pobreza del sur estriba en tratar de machacar al que levante la cabeza, tanto más si es el club que defiende el nombre de la capital de Andalucía.
El único problema que tiene esta pandilla de amargados es que para machacar la cabeza del Sevilla Fútbol Club hacen falta muchas cosas además de teclados y micrófonos.
Y así están las cosas.
Eso sí, después se nos exige mojarles la oreja a los que controlan la opinión pública, a los que tienen a sus pies a poderosos grupos mediáticos dispuestos a manipular como sea a esa opinión pública.
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