Vivitos y (casi) goleando
Domingo, Abril 6th, 2008La entrega del trofeo que indica que el Sevilla Fútbol Club ha sido el mejor equipo del mundo del año 2007 (repitiendo el logro ya conseguido en el 2006) no pudo tener mejor marco.

En el descanso de un partidazo de nuestro Sevilla y ante las imágenes de nuestro Eterno 16.
Por cierto, y aunque no venga a cuento, felicidades a José María Del Nido y a su pareja, Laura.
Van a ser papás.
Laura está embarazada de tres meses.
El rival que nos ha visitado hoy es el equipo que mejor fútbol practica en la Liga española. Se trata de un equipo que era (ahora, tras perder en la Casa Grande del Fútbol Andaluz no sé si seguirá siéndolo) la alternativa de poder a la mafia galáctica mediática y federativa.
El rival de hoy, cualquier cosa, llevaba sin perder un partido desde la jornada 21 (hoy se ha cerrado la 31). Sus cuatro últimas salidas habían supuesto 12 puntos para su cuenta particular. El rival es el equipo que más puntos ha sumado en lo que llevamos de segunda vuelta, 27.
Bueno, pues el rival de hoy ha mordido el polvo en Nervión y no se ha llevado una manita porque el Sevilla, el gran Sevilla de hoy, ha fallado en una sola cosa: la definición.
Este Sevilla está vivo. Muy vivo. A pesar de todo.
A pesar de los enterradores precipitados, a pesar de los buitres que llegan antes de que sea el turno de la carroña, a pesar de los que afilan y afilan sus cuchillos de despedazar y una vez más han de guardarlos sin usar.
Hay que estar muy vivos para hacer el partido que ha firmado hoy el más grande equipo de Andalucía de todos los tiempos.
Desde el pitido inicial se vio otro Sevilla, mordiendo cada balón, yendo de verdad a por todas. No el timorato y apático del día del Atlético de Madrid y del polvo de estrellas.

Todos enchufadísimos.
Sorprendió Jiménez con el once inicial saliendo con sólo el Pichichi en punta y Renato por detrás. No me gusta que mi equipo salga a jugar como local con un sólo punta y así lo expuse en SFC Radio cuando me enteré de la alineación.
Afortunadamente (cosa que no sucedió con el hombre de la mancha el día del Español) me tuve que tragar mis palabras.
Menos mal.
La titularidad de Fazio en detrimento de Poulsen no me sorprendió. El danés está a años luz de lo que de él se espera y, además, había tenido una mala semana. Y Fede Fazio se hizo medio centro en el Sevilla Atlético porque Manolo Jiménez tuvo la feliz idea de ubicarlo en esa posición.
Hoy el argentino ha jugado un grandísimo partido manteniendo la posición, recuperando balones y permitiéndose unas licencias de artista grande que no casan para nada con su altura descomunal. Cierto es que empezó nervioso y fallón en la entrega pero se fue serenando y, a pesar de estar amonestado desde demasiado pronto, se marcó un gran partido.
La defensa, magnífica. Mosquera y David Prieto, David Prieto y Mosquera.
Sobre el colombiano , una vez más, diré que lo suyo es de ponerse de pie y reventarse las manos aplaudiendo.
Vuelve a firmar un partido de sobresaliente.
Prometo que cuando tenga tiempo me pondré a rebuscar las auténticas canalladas que sobre este jugador escribieron algunos de los papafritas de esta ciudad.
Alucinaréis. Repito que no ha existido una cacería más inhumana y más criminal contra un futbolista que la que determinados papafritas de Sevilla han emprendido contra Aquivaldo Mosquera.
Está callando bocas.
Bocas y hocicos.
La defensa a gran nivel y la portería, por fin, a cero. Daniel Alves sigue en su campaña “regale usted un balón al rival”. Yo no sé lo que le pasa a este futbolista pero lleva varios partidos empeñado en ser Rey Mago. Y nada se le puede reprochar, porque su entrega sigue siendo total en cada encuentro, pero es demasiado el peligro que nos crea regalando balones y debería poner fin a esa campaña de obsequios al contrario.

Y arriba, dos goles y un rosario de ocasiones falladas de forma inexplicable. No puede ser que jugando contra el Villarreal (ni contra el Villarreal ni contra nadie) se fallen las clamorosas ocasiones de gol que hoy han desperdiciado Jesús Navas, Capel, Keita por dos veces, y seguro que me olvido de alguna más.
No puede ser porque, en una de las poquísimas que tuvo, le da al Villarreal por empatar, termina el partido con una equis en la quiniela y, entonces, habría muchos que estarían ya pidiendo sin falta la destitución de Jiménez como si se tratase una cuestión de estado.
Hacer juicios de valor sobre el trabajo, sobre las trayectorias, sobre el desempeño de la gente del fútbol según sea lo que indique el marcador final se me antoja ruin. Y como se me antoja ruin lo escribo aquí.
Se me cayó el alma al suelo, como Sevillista que vive el Sevillismo como a mí me enseñaron a vivirlo, cuando vi que en uno de los partidos más vitales de la temporada, con un señor equipo enfrente, habiendo firmado el Sevilla hasta ese momento un fútbol de muchísimos quilates, yendo ganando por la mínima, una buena parte de la grada se pone a silbarle un cambio al entrenador del Sevilla FC.
No lo comprendo.
¿Eso es positivo? ¿Eso es sumar? ¿Eso es ayudar al equipo?
Y como no lo comprendo escribo aquí que no lo comprendo.
Afortunadamente también, el cambio resultó decisivo para el tramo final del partido y el Sevilla FC volvió a tomar las riendas del encuentro y caminó ya con seguridad hacia la victoria final y hacia la goleada de escándalo.

Llegó lo primero. Faltó lo segundo. Pero lo importante hoy, lo importantísimo era ganar.
Y como ganamos, seguimos alimentando el sueño y abrimos brecha con los perseguidores que si no se puede terminar el cuarto, bueno será quedar el quinto.
O el sexto.
Sigue estando el objetivo a cinco puntos.
Espero, en esta terrible temporada, no tener que acordarme al final de Liga del tiempo perdido, de los partidos perdidos, de los puntos perdidos, en el inicio del Campeonato, cuando teníamos viviendo en nuestro banquillo a un saboteador de primera magnitud.
Ojalá que no.


