Pelota, pero de Nivea
Viernes, Abril 18th, 2008Las tristes mentes apapafritadas de esta ciudad piensan (hasta donde les llega) y afirman cada vez que tienen ocasión de hacerlo que un servidor es “el pelota de Del Nido”.
Es más, estos truculentos personajillos dignos de cualquier patético sainete hablan de mí de esa manera: “el pelota de Del Nido”.
Y no saben las critaturillas que me encanta…
Es más, sostengo con rotundidad y con orgullo, pelota, pero no pelota cualquiera…

Pelota de Nivea.
Del Nido es mi Presidente. Del Nido es el Presidente del Sevilla Fútbol Club.
Un Presidente con dos cojones.
Un Presidente, como dice él, con las espaldas bien anchas. Capaz de soportar lo que sea, siempre, por el bien de su club, que es el mío.
Y el tuyo.
Cuando uno tiene ocasión de escuchar al Presidente de su club hablar como habló anoche José María Del Nido Benavente, mi Presidente, en la inauguración de la Peña Sevillista “Pepe Castro” (mi vicepresidente) no tiene otra que estar orgulloso de tener un presidente así.
Llegarán desde otras lides tristes rebuznos que, en su sempiterno intento de manipulación, tachen al Presidente del más grande equipo de Andalucía de todos los tiempos de prepotente (¿el del Getafe ,ese que es socio del polvo de estrellas, ese no es prepotente?¿Hay algo más cutre que el Presidente de tu club sea socio del Madrid?) y de muchas otras cosas más.
Yo sé que a mi Presidente, esos rebuznos, esos ladridos rabiosos, esos…(¿cómo se llama lo que hacen los cerdos?) le entran por un oído y por el otro le salen.
Hay que escuchar a Del Nido anoche. No hay que leer lo que dicen que dijo.
No.
Hay que escucharlo.
Para poder sentirse orgulloso de José María del Nido, hay que escucharlo.
Poniendo a cada uno en su sitio, avisando a aquellos que quieran anteponer sus intereses personales a los del club, advirtiendo a los mequetrefes, a los bocazas, a los chiquilicuatres, a los impresentables.
De este club tan majestuoso no se ríe nadie.
Y nadie es nadie.
El Presidente del Sevilla Fútbol Club poniendo las cosas en su sitio y defendiendo con uñas y dientes al club y al sentimiento que todos llevamos agarrados al alma.
De un tipo así, pelota hasta la muerte.
Pero pelota de Nivea, de esas enormes, y de las que nunca se pinchan.
Gracias, Presidente.
Por lo de anoche, por todo, y por más.




