Tres años de blog se cumplen hoy, 22 de abril de 2008.
Tres años sacando a la luz mis sentimientos, mis ideas, mis conceptos, mis tristezas, mis alegrías, mis creencias, mis convicciones, mis filias, mis fobias, mis errores, mis ¿virtudes?, mis ilusiones, mis esperanzas, mis desesperaciones, mis verdades, vuestras (sé que me lees cada día, papafrita… ) mentiras, mi palabra, mis nostalgias, mis recuerdos, mis sueños, mis pesadillas, mis penas, mis cosas…
Mías. Mías nada más y nada más que mías.
Sin intentar nunca hablar en boca de nadie más, sin pretender convencer a nadie de nada, sin buscar famoseos, ni popularidades.
Huyendo de esto último, como el que huye de su sombra.
Buscando la forma de que me dejen ser yo. Queriendo en cada letra, en cada palabra, ser libre a la hora de poder expresar mis pensamientos.
Afrontando problemas, derrotando miedos, plantando cara a los cobardes, a los fantasmas, anónimos o no, peleando por la verdad que vive dentro de mí.
Llevándola como estandarte siempre.
Tres años de blog.
Y mi barquito de cáscara de nuez sigue navegando entre olas, a veces de muchos metros de altura, soportando tormentas creadas, inventadas por unos y por otros.
Aún a costa de que tiren por tierra, de cuando en cuando, la reputación de uno, el buen nombre de uno, la honradez de uno, la dignidad de uno.
De que lo intenten, quiero decir.
Tres años de blog.
Tres años son más de mil días.
Todo ha sido más fácil sabiendo que estás ahí, al otro lado.
En el tercer aniversario de este blog, gracias por ser parte de él.
Esa es la noticia que publica la página web oficial del más grande equipo de Andalucía de todos los tiempos.
El central colombiano sufre una elongación muscular sin rotura aparente.
Una lesión siempre es una mala noticia porque, claro, la sufre una persona, un hombre que está intentando desempeñar su profesión en el Sevilla Fútbol Club.
No obstante, en Radio Londres, hay tipos, como el tal Manolito Aguilar que tiene dudas acerca de que una lesión pueda ser buena o mala noticia.
Así hablan en Radio Londres, González Abreu Street, de un futbolista del equipo que abandera el nombre de nuestra ciudad.
Estas atrocidades, esta forma ruin y cruel de referirse a Aquivaldo Mosquera no es nueva de hoy.
Así llevan estos de Radio Londres , sus coleguitas de la alegre pandilla y algún que otro obseso que se subió al carro en su momento tratando a Aquivaldo Mosquera.
Y yo digo y repito que me parece inhumano y de una ruindad sin precedentesel desprecio, la falta de respeto, el insulto continuado de estos individuos hacia este jugador.
No hablo de la crítica. No hablo de eso.
Hablo del insulto continuado, del desprecio, del ninguneo absoluto, de la humillación, de la cacería despiadada contra este señor llamado Aquivaldo Mosquera.
Así, desde que llegas a una ciudad nueva aguantando esta cacería encarnizada, no es que sea difícil jugar bien.
A mí lo que me parece milagroso es que alguien sea capaz de ponerse la camiseta y salir a un campo.
Dándole vueltas al partido del sábado, se me ocurre la siguiente pregunta, que dejo en el aire:
¿Qué hubiera sucedido, qué tratamiento le habría dado a la jugada el papafritismo reinante en esta ciudad si el que se marca el gol en propia puerta de cabeza, el cero a uno, en lugar de ser Daniel Alves hubiese sido, por ejemplo, Aquivaldo Mosquera?
Este el titular que firma VF en el diario deportivo oficial del Grupo Prisa.
Siete días después, el Sevilla Fútbol Club vence en Mallorca 2-3.
Este es el titular del personaje:
El sábado, el Sevilla Fútbol Club cae de la manera que todos sabemos, derrotado ante el Almería por 1-4.
Con la ya conocida actuación, para desgracia nuestra, de Daniel Alves, jugador que, a pesar de demostrar una entrega irreprochable en todo momento, no tuvo precisamente su noche.
No menciono al crack brasileño porque tenga nada en contra de él, que hay gente con taco de mala leche, exégetas de mentes ajenas, que pone en mi teclado cosas que yo no he escrito ni por asomo, sino porque fue el protagonista único de los dos titulares anteriores en los que se debían reflejar las victorias sevillistas.
Jugaba solo, en opinión de este muchacho, Daniel Alves cuando las victorias y él fue el único responsable de las mismas.
Siempre, insisto, según la objetividad e imparcialidad tantas veces demostradas por tan insigne periodista deportivo.
Tras el vapuleo que nos mete la UD Almería el señor VF perpetra el siguiente titular:
Impresionante ¿eh?
¿Se le ve el plumero al chavalito?
Pobrecito.
Si gana el Sevilla FC, no gana el Sevilla FC, ni sus jugadores, ni su entrenador, ni el equipo.
Gana Daniel Alves.
Si pierde el Sevilla FC, no pierde el Sevilla FC, ni sus jugadores, ni el equipo, ni siquiera Daniel Alves.
Pierde Manolo Jiménez.
¡Qué digo pierde!
Es humillado.
No el Sevilla, ni sus jugadores, no los que están sobre el terreno de juego, no Daniel Alves, no Luis Fabiano, no Poulsen, no Kanouté, no Keita…
Jiménez.
Por cierto, aunque visto lo visto haya gente que pueda pensar que este señor bebe los vientos que llegan de la carretera de Cádiz, nada más lejos de la realidad.
Lo que pasa es que, ya lo dijo Santa Teresa de Jesús, los caminos del Señor son inescrutables…
Cuando perdemos me gusta analizar los partidos con tranquilidad. Me gusta ver una y otra vez las jugadas, volver a ver el partido sin la pasión del momento y sacar conclusiones en frío. En caliente no es buena cosa.
Varias horas después del encuentro, estas son las cosas que quiero comentar del baño que nos pegó el Almería anoche en Nervión.
Desde mi punto de vista, claro está.
1.- La titularidad de Poulsen, jugador que en condiciones es un crack pero que está dando una temporada absolutamente paupérrima, está como ausente, llega tarde al balón demasiadas veces, comete faltas inexplicables que lo cargan de tarjetas y lastra al equipo porque su presencia en el centro del campo desequilibra el juego de conjunto. Además, la equivocada titularidad de Poulsen supuso la suplencia para un Renato que se había ganado una camiseta en el once inicial en los partidos anteriores.
En mi opinión, error de Manolo JIménez.
2.- El cambio con el 0-2.-Otro error, en mi opinión, del entrenador. Es un cambio forzado porque se produce con la lesión muscular de Mosquera. Sin embargo, quedaba mucho partido por delante (minuto 12 de la segunda mitad) y entiendo (entiendo yo) que hubiera sido más sensato hacer un cambio natural y poner en el campo a Crespo o a Fazio y seguir intentándolo con el mismo dibujo. La salida de Koné deja al equipo vendido completamente atrás, con una defensa de tres compuesta por Daniel (o sea, una defensa de dos) Prieto y Adriano que suena a caída libre desde la Giralda. Para colmo, Adriano se autoexpulsa por insultar al asistente.
Esto es lo que se recoge en el acta: “En el minuto 64 el jugador (6) Correia Claro, Adriano fue expulsado por el siguiente motivo: dirigirse al árbitro asistente numero dos en voz alta,en los siguientes términos: ¡Que pitas, carayo Hijo de Puta!. Cuando se retiraba del terreno del juego, se dirigio al arbitro asistente numero uno en los siguientes terminos ¡ Hijo de Puta!.”
Daniel Alves.- Que Daniel es un gran futbolista, digo , repito e insisto hasta la saciedad, eso lo sabe todo el mundo. Pero…
Os invito a que veáis repetidas las jugadas de gol del Almería y algunas otras que no terminaron en gol de milagro o porque el árbitro se equivocó.
Os dejo este vídeo para que podáis analizar algunas de las cosas que comento.
El 0-1 nos dejó a todos estupefactos. Daniel marca en propia puerta cuando no está ni delante de la portería. Lo fácil era despejar a córner. Lo difícil colarla por la escuadra y con la potencia que cabecea. Ya digo, no está delante de la portería. En la secuencia grabada desde la grada de Gol Sur se ve perfectamente. Un toque suave hacia delante y balón a córner, abortando el peligro. Lo que hace Daniel en esa jugada, por muchas veces que veo el autogol y por la posición en la que se encuentra respecto al marco de Palop, es algo que no alcanzo a comprender.
En el clarísimo penalti de David Prieto que luego falla Negredo, si os fijáis, el último jugador que saca el balón, después de cometida la falta, es Jesús Navas.
¿Dónde está Daniel Alves?
En el 0-2, tras el rechace Palop (para mí, paradón; para otros, al parecer, error del guardameta) Negredo queda en posición franca de remate. Tras Negredo están Mosquera y Daniel. Vean la jugada y observen cual es la reacción de Mosquera y cuál la de Daniel. Negredo, con ventaja, llega antes al balón que Mosquera. Daniel ni se inmuta. ¿Quién sale en la foto? El colombiano que, al menos, ha tenido la vergüenza torera de intentar evitar el gol. Por lo tanto, el “error” es , una vez más, de Mosquera. Del que se queda parado, no.
En el 0-3, tras unos rechaces en la frontal el balón llega a Corona. El gol es gol válido porque Daniel se queda clavado y habilita a Corona. Un paso adelante hubiera dejado al jugador del Almería en clarísimo fuera de juego. Daniel, ya digo, se queda parado y no da el paso que debería haber dado.
En el 0-4 es Daniel el que lleva la marca de Negredo, quien remata a placer en las proximidades del área pequeña.
Una vez más, fueron varios y muy peligrosos los balones perdidos por Daniel en el centro del campo que propiciaron contragolpes mortíferos del rival. Esta es una constante en cada partido.
Daniel por otra parte, jamás baja el ritmo. No se rinde. Nunca baja los brazos. Se entrega hasta el final y no habrá quien pueda reprocharle que no se parta la cara en el campo.
Llegados a este punto y afirmando que Daniel Alves es un gran jugador de fútbol y que no se quita del cartel jamás, yo me planteo interrogantes.
Si el Sevilla depende de lo que haga su lateral derecho, es que algo no funciona. Creo en el fútbol como algo colectivo. Creo en el grupo, en el conjunto, en el equipo. Creo en el todo y no en la parte.
Creo en lo que hizo el Almería anoche.
El lateral derecho de un equipo debe ser el lateral derecho. Y la primera misión, ineludible, básica, fundamental, primera de un lateral derecho es defender su parcela. Todo lo demás es secundario.
Si, después de asegurar su parcela defensiva, si después de evitar que el rival se meta hasta la cocina por su lado cada vez que le apetezca, el lateral derecho se suma al ataque, tiene recorrido, pone buenos centros, marca goles, entonces cojonudo.
Pero si todo esto que señalo lo hace a costa de que su parcela defensiva sea el cachondeo del fútbol español, pues no me vale.
Si el juego colectivo del Sevilla FC queda destruido por la anarquía táctica de un genio del fútbol (y Daniel lo es) no me vale. No me vale a mí, digo. Y explico mi teoría, para que nadie me acuse de hablar sin argumentos.
Si el lateral derecho de mi equipo no está casi nunca en su sitio, aparece en la posición de pivote, se convierte en extremo, se coloca de central, termina en el córner rival, no me vale.
No me vale porque lo que aporta en ataque el conjunto lo paga con creces atrás.
Con ese juego, el extremo o interior no hace lo que tiene que hacer, porque está más pendiente de bajar para tapar el agujero que deja el lateral que se va arriba, el central no puede fijar a su par ni cubrir su zona porque se vuelve loco tratando de hacer coberturas al lateral que nunca está, el medio centro se vacía corriendo más hacia atrás que hacia delante y, muchas veces, se estorba con el tipo que aparece por allí y no debiera estar allí.
Resultado: anarquía total.
Más resultados: hay que ver qué crack es Daniel Alves, que está en todas partes pero vaya mierda de defensa que tiene el Sevilla.
Y es que, resumo yo, el Sevilla nunca juega con una línea de cuatro atrás. Juega con una línea de tres y un agujero en el lateral derecho.
Lo importante en el fútbol es el juego colectivo, repito. Y el grupo es el que gana o pierde.
¿Estrellas en mi equipo? Cuántas más mejor. Pero hablo de gente como Kanouté. Futbolistas que sabiéndose cracks pongan siempre por delante el juego de conjunto y con su calidad aporten grandes cosas.
Las otras “estrellas” tendrán cabida a lo mejor en otros lugares más mediáticos, pero en el Sevilla FC no.
Ese no es nuestro camino. Nuestro camino es el equipo, no la individualidades.
Así lo veo yo.
Luis Fabiano.- Soy mucho de detalles. Y hay un detalle en el partido de ayer que me pone a cavilar tela marinera. El Sevilla FC tiene a un jugador que está luchando por ser Pichichi esta temporada. Cualquier gol que anote es magnífico para asegurar su posición de privilegio en la tabla de artilleros.
Con 0-4 en el marcador hay un penalti para el Sevilla. Vale que el especialista es Kanouté. Pero con 0-4 en el marcador, segunda mitad, un tío que lanza también muy bien los penaltis y que quiere ser Pichichi tiene que pedir el balón, tiene que querer lanzar el penalti.
Luis Fabiano no hace nada de nada por ser él el que ejecute la pena máxima. Se esconde. Ni pide el balón, ni habla con Kanouté. Nada.
Mosqueante.
Aparte de sus desafortunadísimas palabras tras la victoria en Mallorca, aparte de la vergonzosa actitud del impresentable de su representante, el partidito de Luis Fabiano anoche es para verlo.
No tira ni una vez entre los tres palos. Es más, falla remates de cabeza francos, algunos de ellos los envía incluso fuera de banda. Algo realmente extraño en un tipo como Luis Fabiano que tiene el gol entre ceja y ceja.
Su partidito, con la presencia de un señor del fútbol como es Kanouté al lado, es realmente ridículo.
No sé si su representante, o él mismo, hablará hoy de que no entiende cómo el entrenador no lo retiró del campo con lo poco o nada que estaba aportando, rifirafes con los centrales rivales aparte.
Jesús Navas.- El Duende de Los Palacios tiene condiciones para ser un absoluto crack del fútbol. Pero creo que debe mejorar muy mucho dos cosas, básicas además en el puesto que desempeña:
- La calidad de sus centros.
- El olfato goleador.
Lo primero se trabaja, se entrena.
Rafa Paz empezó mandando el balón al Bar “Las Lilas” (vaya recuerdo ¿eh? “Pida Chupito Las Lilas” ) y terminó jugando un Mundial.
Lo segundo creo que es cuestión de confianza. No se le va a pedir a Jesús Navas que haga quince o veinte goles por temporada. Pero su cifra debería estar, por sus otras buenísimas cualidades, todos los años entre cinco y diez goles.
Dicho todo esto y alabando, al menos, la vergüenza torera de un equipo que con diez hombres y cero a cuatro en contra jamás bajó los brazos, la dignidad de Manolo Jiménez en sala de prensa pidiendo perdón a la afición, vuelvo a decir que el Almería me demostró, muy a mi pesar, en mi casa, borrando a mi equipo del alma del campo, que lo que afirmaba sobre este equipo es la realidad de la cosas, vuelvo a felicitar a esa plantilla, a ese técnico, a ese Presidente, a ese club por hacer tan bien las cosas.
Vuelvo a decir a boca llena que yo estoy a muerte con mi entrenador, no porque se llame Manolo Jiménez, ni porque sea sevillista, sino porque es el entrenador de mi equipo, porque hace las cosas de forma honrada (única razón, no hacer las cosas de forma honrada, por la que un servidor podría posicionarse en contra de la persona que se siente en el banquillo de mi equipo) y porque quedan cinco partidos vitales.
Cuando acabe la temporada, como ya he dicho tantas veces, será el momento de hacer valoraciones.
Y, finalmente, apunto que es hora de pensar en el partido de Murcia y afirmo que, a pesar de todos los pesares, el Sevilla Fútbol Club volverá a tener, en estas cinco jornadas que restan , la ocasión de encaramarse al cuarto puesto de la tabla clasificatoria.
Esperemos que cuando llegue (que llegará) el equipo no vuelva a tirarse de cabeza al callejón.
El Sevilla Atlético ha salido goleado en El Molinón por 4-1.
Pero la noticia, la tristísima noticia, la durísima noticia es que Manuel Redondo, que volvió a los terrenos de juego hace una semana tras diez meses y diez días de lesión, ha vuelto a lesionarse de gravedad.
Las primeras noticias que llegan desde Asturias hablan de posible rotura de tibia y peroné en la pierna contraria a la que se lesionó en Gran Canaria.Habrá que esperar el parte médico para saber el alcance exacto de la lesión.
A esta hora de la tarde, ocho menos cinco, el futbolista se encuentra hospitalizado en Gijón.
La UD Almería (¿qué decía en la previa del partido?) ha pasado por encima del Sevilla FC, el más grande equipo de Andalucía de todos los tiempos, y nos ha borrado del campo en un partido en el que nos jugábamos alcanzar al Atlético de Madrid.
Magnífica la grada de Nervión, empujando y animando (los que lo han hecho) a pesar del baño que nos estaban dando en el césped.
El uno a cuatro lo mismo se ha quedado corto. Un penalti fallado por cada equipo, un gol anulado a los de Emery en la primera mitad me da la impresión que por fuera de juego inexistente y un gran, gran puñado de ocasiones marradas por ambos equipos.
Da lo mismo. En lugar de uno a cuatro podría haber sido a lo mejor tres a siete o dos a seis.
Equipazo el Almería (¿qué decía en la previa?) y a pesar de todo, el partido en sus primeros veinte minutos sólo tuvo un dominador y ese fue el Sevilla FC que se puso en posiciones claras de gol al menos en cinco ocasiones pero ni Keita, ni Luis Fabiano, ni Capel fueron capaces de marcar.
Con el absurdo gol en propia puerta de Daniel Alves (¿?) el encuentro cambió de cara de forma radical y el Sevilla, que mandaba hasta entonces, desapareció del campo, pudo encajar varios goles más y, milagrosamente, se fue al descanso perdiendo por uno.
La segunda mitad mostró la tremenda e incuestionable superioridad de la UD Almería y los goles fueron cayendo uno detrás de otro.
Repaso histórico y no queda otra que felicitar al rival que ha demostrado hoy en Nervión lo que es un equipo y lo que puede la ilusión de un colectivo.
Tremendo palo para nuestras aspiraciones de Champions. Peligra además la UEFA, que esa es otra.
El partido de hoy era importantísimo para asegurar la participación en Europa por quinta temporada consecutiva. Diez puntos le hubiésemos metido al rival de haber ganado. La cosa se queda en tres.
Así que se complica también la UEFA.
Tras este ridículo de hoy, poco más queda que decir. Sólo que quedan cinco jornadas y que hemos de ir a ganar las cinco.
Desde luego, con partidos como el que han jugado hoy algunos futbolistas que se ponen nuestra camiseta, será complicado lograrlo.
¿Hablará mañana o, mejor, esta noche, el impresentable de José Fuentes sobre su representado?
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