Esta es la portada del diario deportivo oficial del Grupo Prisa en su edición de Sevilla de hoy lunes 12 de mayo, el día después del nuevo baño del más grande equipo de Andalucía al equipo heliopolitano.
Esta es la portada de este periódico que acoge a firmas tan reputadas como Carlos Cariño, Alejandro Delmás (éste concretamente hoy las está pasando canutas, la criatura; mira que los calentamos veces, pues nada, que el muchacho no se acostumbra), Víctor Fernández y demás.
¿Hay algo que te suene extraño en esta portada?
Yo, a veces, tratándose de esta patulea no tengo claro si es que son así de ineptos o así de *********
El próximo domingo se echa el telón a esta temporada 2007-2008, temporada que nunca en nuestras vidas podremos olvidar, por tantas cosas, casi todas malas.
Es la última cita del año en la Fábrica de Sueños de Nervión.
El domingo, a las nueve de la noche, con nada en juego, puede ser una buena oportunidad para dar las gracias a futbolistas, cuerpo técnico, consejo de administración por pelear hasta el final, a pesar de los pesares.
Esta temporada 2007-2008 ha demostrado una cosa de manera palmaria:
Las estructuras han aguantado las embestidas, las durísimas embestidas, que el destino nos tenía preparadas.
Este año, con la quinta plaza en el bolsillo (¿os acordáis de los que decían que un club como el Sevilla sufriría lo mismo que sufrieron Celta, Real Sociedad, Osasuna, el otro equipo de la ciudad por jugar la Champions?) no ha ganado Jiménez, ni Del Nido, ni Alves, ni Luis Fabiano, ni la plantilla.
Este año ha sido el triunfo de las estructuras.
El Sevilla FC empezó hace unos años, en Madeira tal vez, a construir una torre altiva, orgullosa, poderosa, que tocara el Cielo.
Antes de empezar a levantarla se aseguró de que la base fuera rocosa e indestructible.
A prueba de bombas.
Allá arriba, donde se quería llegar con la torre, los vientos azotan con fuerza y cualquier vendaval inesperado puede derrumbar algo que se haga sin mucho sentido, algo que se haga a salto de mata.
Ejemplos hay muchísimos.
Torres que empezaron a levantarse por casualidad y que ahora están hechas añicos, escombros por todas partes.
La torre del Sevilla FC, después de llegar a una altura inimaginable e impensable, tuvo que detenerse.
No fue un vendaval lo que nos azotó. Fueron muchos. Huracanes, tifones, terremotos de alta graduación.
El ingeniero jefe se quitó el casco, lo tiró al lodo y se fue con la maleta repleta de dinero. La obra tuvo que detenerse. Se tambaleaba. Se tambaleó durante meses.
Hubo incluso desalmados que, aprovechando los malos momentos, trataron de colocar cargas explosivas en los pilares de la torre.
Hasta ayer mismo sin ir más lejos.
Al final se han tenido que meter las cargas explosivas por donde mejor les han cabido.
Y les han cabido perfectamente.
Están acostumbrados
El papafrita tiene esta característica común: una capacidad alucinante de tragar y tragar, de meterse por donde mejor les cabe horas de radio, crónicas basura, escritos repugnantes reliados en forma de cilindro.
Y seguir adelante con su eterna pantomima como si nada hubiese pasado.
Qué artistas.
Triunfó la base, brillaron las estructuras. Soportaron todas y cada una de las calamidades sobrevenidas.
Y ahora, allá arriba, en lo más alto, se vuelve a vislumbrar actividad.
Se adivinan, de nuevo, currantes poniendo, otra vez, ladrillos de gloria.
Esto empieza otra vez a crecer, a buscar el infinito.
Triunfan las estructuras de un club sólido.
Con la mitad de lo sufrido, con sólo la mitad, casi todos los clubes de fútbol de España se habrían derrumbado de forma irremisible.
Nosotros, el más grande club de Andalucía de todos los tiempos, no.
La torre, lentamente pero con la confianza y la fuerza que te da el superar trances tan amargos, sigue elevándose.
Para orgullo nuestro.
Para pánico de otros.
Para arañamiento de cara, otro más, de algunos impresentables.
Y el domingo 18 ,a las nueve de la noche es el momento de agradecer lo peleado.
Por lo peleado y por cómo hubo de pelearse.
El domingo 18 se reparten cascos en Nervión para el que quiera seguir poniendo ladrillosen esta torre altiva, magnífica, que se vislumbra poderosa en el horizonte del sur de todos los sures.
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