Ambas por el mismo resultado, 2-0, ante el Real Valladolid y el Deportivo de La Coruña.
El Sevilla FC, con estas dos victorias, es líder de su grupo y con tan sólo un punto en sus enfrentamientos de mañana ante Villarreal (10:00)y Rácing (12:00) se habrá metido en cuartos de final, eliminatoria esta que se disputará por la tarde.
En esa hipotética eliminatoria de cuartos nos enfrentaríamos, de ser primeros, con el segundo clasificado del Grupo 3, compuesto por Barcelona, Atlético de Madrid, Mallorca, Recreativo de Huelva y Levante.
Este partido sería a las 21:00 horas.
Suerte a los chavales de José Luis Calderón, que van este años dispuestos a reeditar el buen papel de temporadas anteriores: el pasado año fuimos semifinalistas, cayendo por penaltis ante el Villarreal y en el año 2006 nos proclamamos Campeones, derrotando al Real Madrid en la Final también por penaltis.
De momento, esta es la clasificación de nuestro grupo tras la primera jornada de hoy viernes:
Nota post post.- Ya se ha disputado el Sevilla -Villarreal, finalizando con empate un gol. Con este punto el Sevilla FC de José Luis Calderón se asegura el pase a cuartos y sigue primero de grupo, dependiendo de sí mismo para ser Campeón. A las 12:00 juega contra el Rácing de Santander.
Yo soy un Sevillista con tantos otros miles. Para mí el Sevillismo no es un status de cliente. Para mí el Sevilla Fútbol Club no es el Corte Inglés, ni es la gasolinera de al lado de mi casa, ni es “Casa Ruiz”, ni es la Frutería “Manoli”.
Mi primer carnet del Sevilla FC me lo sacó mi padre en el año 75. Antes del año 75 mi padre sacaba sólo un carnet (a nombre de mi hermano mayor) y como somos tres hermanos, cada tres partidos me tocaba ir al fútbol.
Desde el año 75 hasta la temporada 95-96 me saqué mi carnet de forma ininterrumpida. Veinte años seguidos.
En ninguno de esos veinte años se me pasó por la cabeza, nunca (y un servidor en aquella época estaba más tieso que un clavel de plástico) que ese carnet me convertía en cliente del Sevilla Fútbol Club.
En la temporada 96-97, tras veinte años seguidos de carnet, sabiendo que iba a perder mi orgullosa antigüedad, mi querido número 1.054 del año 95, tuve que dejar de sacarme el carnet.
El número de socio 1.054 se consigue si estás veinte años seguidos sacándote el carnet. No te lo regalan en una tómbola.
Eran mis tiempos de Jefe de Deportes de la desaparecida Cadena Ibérica.
La dirección de la radio me comunicó que, tal y como estaban las cosas en Sevilla, con “los ordenadores venidos de Alemania”, y los “infórmenes enloartolameza”, el Jefe de Deportes de Cadena Ibérica no podía tener carnet de socio del Sevilla Fútbol Club.
Esa temporada no me saqué el carnet. Y creo que me castigó Dios.
Descendimos a Segunda División.
Pasé varios años sin mi carnet de socio. Ahora, colaborando con Sevilla FC Radio, narrando los partidos de casa, con mi carnet de colaborador de la radio que siente como todos nosotros, no necesito el carnet para ir al fútbol, porque voy trabajando.
Pero ahora, cuando no lo necesito, es cuando desde hace unos años me saco el carnet.
Y sigo sin sentirme cliente del Sevilla Fútbol Club.
Sacarme el carnet del Sevilla FC no fue nunca para mí un lujo. Tampoco diré que fuera una obligación.
Hoy día me duele en el alma, me duele, que haya sevillistas a los que les es imposible sacarse el carnet porque su situación económica no se lo permite.
Y lo mismo me duele que haya sevillistas que no puedan sacarse el carnet porque no hay carnets para tantos como quieren sacarse el carnet.
Pero quiero dejar claro que en este post no estoy hablando ni de los precios (altísimos en algunas localidades) ni de las listas de espera para sacarse el carnet.
Estoy hablando de otra cosa.
Sacarme el carnet era, sigue siendo como respirar. Uno respira y no se plantea que está respirando. En aquellos veranos, uno se sacaba el carnet, hacía lo que fuera por juntar las treinta mil pelas de entonces sin plantearse nada.
A pesar de los años en los que no fui socio, jamás me perdí un partido del Sevilla Fútbol Club, salvo el año que estuve viviendo en Bélgica, el año 1993, el año de Maradona. Año en el que, curiosamente, tenía mi carnet de socio, aunque no lo usaba como es natural.
Ir al fútbol a ver a mi Sevilla, era, es, será siempre algo intrínseco en mi vida. Yo no voy a ver ganar al Sevilla Fútbol Club, ni voy a verlo jugar bien. Yo no voy a ver al polvo de estrellas, o al Arsenal, o al Universidad de Las Palmas, o al Leganés.
En realidad tampoco voy a ver un partido de fútbol.Yo voy (estos años desde una cabina de radio…¿quién se sentará cada domingo, cada sábado, cada miércoles, en mi asiento 18 , fila 9, de Tribuna Alta de Gol Sur?) para poder estar cerca de esos once escudos, de esas once camisetas que cada día de partido asoman por la bocana de vestuarios de la Casa Grande del Fútbol de Andalucía.
Independientemente de los cuerpos que contengan esas once camisetas.
Me da lo mismo que dentro de la camiseta haya un Davor Suker o haya un Peirano. Me es indiferente que bajo ese escudo aparezca un Maradona, un Bertoni, o un Cantudo, un Cordón, un Hugo Módigo, un Araquistáin.
Puestos a escoger, prefiero que haya cracks, pero si no los hubiera, cuando no los hubo, me daría lo mismo, me daba lo mismo.
Estar en mi asiento de Fondo, o en mi Gol Norte, o en mi Gol Sur, o en mi cabina de radio y ver salir a once tipos vestidos de blanco con el escudo de mi alma al pecho.
Y pensar: “Vamos.”
Primera persona del plural.
No. Yo no me siento cliente de mi sentimiento. Yo no creo que por pagar lo que vale el carnet tenga derecho a insultar, ni a silbar, ni a humillar a los míos.
Y he visto a lo largo de mi vida a muchas calamidades.
Para los exégetas de mentes y de corazones ajenos no estoy hablando en este post de la crítica sensata, de opinar que no te gusta una cosa, una persona, cuando no te gusta.
Estoy hablando de la crueldad, del insulto desmedido, del hacer sangre y más sangre, de la falta constante de respeto hacia tu gente.
Hay sevillistas que hacen eso, ya sean simples aficionados o ya vayan por la vida disfrazados de periodistas imparciales.
Pero yo miro esa camiseta…¿y cómo voy yo a lapidar esa camiseta que me da la vida, que a veces me quita un pedacito de ella?
Habrá quien se considere cliente. Habrá quien considere su carnet del Sevilla como considera su tarjeta de Mercadona, o de Carrefour.
Habrá quien esgrima que si va a comprarse un pantalón y el pantalón tiene un roto le forma el taco al vendedor y exige que se le devuelva el dinero y que, por tanto, si se gasta el dinero en sacarse el carnet del Sevilla Fútbol Club y el equipo pierde o juega de pena (esto es que es mortal, de verdad… ) como paga pues tiene derecho a insultar a jugadores, técnicos, Consejeros, Presidente, al aficionado que se sienta junto a él y que no silba jamás a su equipo, al que habla por la radio oficial, al que escribe en el periódico oficial.
A todo Cristo.
Los habrá. Los hay.
Muy bien.
Yo sólo digo que yo me siento a años luz de ese tipo de personas.
¿Son ellos mejores que yo?¿Soy yo mejor que ellos?
En absoluto.
Somos diferentes, como la noche y el día.
Pero yo llevo más de cuarenta años siendo lo que soy y me gusta rodearme de gente que ve las cosas como yo las veo.
A los clientes los observo, los miro, los contemplo, los escucho, los tolero (llevo toda mi vida tolerándolos) con el mejor talante posible.
Ellos me observarán a mí, me mirarán, me contemplarán, me escucharán…
¿Me tolerarán?
No me importa.
Y, finalmente, no puedo evitar pensar por dentro: a mí me gusta más vivir el Sevillismo a mi manera.
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