Ese vicio bendito de levantar Copas (0-3)
Domingo, Agosto 3rd, 2008Definitivamente el equipo más grande de Andalucía de ayer, hoy y siempre ha adquirido ese bendito vicio, esa costumbre repetida de coger una Copa y levantarla.

Hace eones, en otras vidas de tantas que los Sevillistas hemos vivido, este gesto sencillo, tan simple, tan natural de coger una Copa y elevarla al cielo no era más que una ensoñación de brillantes colores, algo que se repetía tan sólo en el reino de las ilusiones, en el reino de los sueños.
Pero ya todos sabemos que cuando se siente esto tan grande que anida en nuestros corazones, esto que se llama Sevillismo, de un tiempo a esta parte, los sueños se cumplen.
Y desde que la Grandeza del fútbol de Sevilla cumplió cien años, ahí estamos, enganchados a este bendito vicio de levantar Copas.
Copas continentales, Copas nacionales. Títulos jamás soñados por la inmensa mayoría, ya fueron elevados, ofrenda sagrada a nuestro tercer anillo, por manos sevillistas.
Y ahí seguimos.
Hoy, otra vez.
No es la UEFA, ni es la Supercopa de España. No es la Copa de España, ni tampoco la Supercopa de nuestro país.
Es un torneo de verano que no es ninguna pamplina. Es un torneo de verano cuya puesta en escena cuesta casi mil millones de pesetas, ninguna menudencia.
Y es nuestro, porque hemos goleado en la Final al equipo local, al organizador, al Lokomotiv de Moscú.
Con un once inicial repleto de cambios con respecto al que derrotó al Milan en la semifinal.
Javi Varas; Mosquera, Squillaci, David Prieto, Crespo; Adriano, Maresca (brazalete de capitán para el Capo), Romaric, Capel; Koné y Chevantón.
El 0-1 llegó muy pronto, minuto tres, gracias a un perfecto cabezazo de Ndri Romaric a la salida de un saque de esquina botado por Chevantón.
A partir de ahí el Sevilla de Manolo Jiménez se hizo inmenso, insultantemente superior, con todas las piezas funcionando a la perfección. Todo esto se vio plasmado, en el minuto 23, con el segundo gol, también de cabeza, obra de Arouna Koné, aprovechando un gran servicio de Capel desde la izquierda (pero con pierna derecha).
Goles marfileños para el Sevilla Fútbol Club.
La impresión cierta de que, a poco que coja un buen fondo físico, “Rotring” Romaric (crea líneas perfectas
) puede formar un auténtico taco a la hora de construir nuestro juego de ataque.
Rondando el descanso, la única ocasión de gol para el Lokomotiv en la primera mitad. Penalti tan claro como innecesario de Squillaci. Pero ahí está Javi Varas, deteniendo el lanzamiento para tranquilizar el asunto.
En la segunda mitad tendría otro par de buenas intervenciones. Y cuando no estuvo Javi varas, estuvo el palo.
La segunda parte fue para el Lokomotiv que mejoró notablemente con los cambios, mientras que el Sevilla, tal vez por la ventaja en el marcador, tal vez por lo pesado del terreno (llovió a ratos) o tal vez por la propia desidia de los futbolistas se fue diluyendo poco a poco.
Y, sin embargo, fue Chevantón, el pichichi de la pretemporada sevillista, el que vería premiada su fantástica labor durante todo el partido con el tercer tanto sevillista, con nueva asistencia de Diego Capel.
Seguimos sin recibir un solo gol en toda la pretemporada.
Sensaciones espectaculares las que deja este Sevilla. Frente a un rival que, recuerden, se encuentra ya inmerso en su Liga, con un once con cuatro canteranos, con un once en el que no diré los futbolistas que no estaban para no aburrir al personal.
No es un título oficial, pero esto que hoy hemos levantado inyecta nuevas dosis de prestigio al más prestigioso club del sur de España.
Y no termino el post sin comentar que me han encantado los reportajes, las entrevistas, las anécdotas que hemos podido disfrutar estos días leyendo en ABC a Roberto Arrocha.
Desplazado a Rusia (también Fede Quintero, de Marca) como únicos representantes de los medios “informativos” sevillanos (excluyo, obviamente a SFC Radio y a la web oficial), que hablan todos ellos (periódicos, portales, radios) como si estuvieran en Rusia pero no, están en el sofá de sus casas enganchados a los medios oficiales del Sevilla Fútbol Club.
Una vez más, Roberto Arrocha.
Un tipo de Lanzarote que tuvo que venir a Sevilla para, junto a algunos otros, que no está solo Arrocha, dignificar la profesión de periodista deportivo.
Un submundo en el que habita tanto impresentable encuentra salvavidas de importancia cada vez que Roberto toma las riendas de algo.
Y lo grande de esto es que yo creo que ni el propio Roberto es consciente de ello.
Tal vez por eso nos demuestra con la sencillez del que adora lo que hace, que es posible un periodismo deportivo en nuestra ciudad limpio, veraz y auténtico.




