Todo el mundo conoce a Duscher
Jueves, Agosto 7th, 2008Ahora, hoy 7 de agosto de 2008, ya es verdad que Duscher es del Sevilla FC.
Antes no. Antes era mentira. El que dijera ayer que Duscher era jugador del Sevilla FC, mintió. Y el que lo dijera antesdeayer, y hace tres días.
Mentirosos compulsivos.
Los reyes de la comedia del papafritismo imperante.
La salida de Poulsen caminito de Turín imponía a la dirección deportiva sevillista una nueva vuelta de tuerca para enjaretar una plantilla lo suficientemente equilibrada como para afrontar con ilusión la nueva y exigente temporada 2008-2009.
Pivotes defensivos se nos fueron dos: el danés y Keita, al que veremos si Guardiola no le tiene preparado un destino de banquillo y tentetieso en el FC Barcelona. También sufrimos el adiós definitivo del grandísimo Pep Martí.
Con Fazio, Renato, Romaric y Maresca había cuatro para dos puestos, pero el perfil de pivote defensivo de verdad, el futbolista que bascula a uno y otro lado, el cerrojo, el que pone grilletes a las piernas rivales, el que tapa lo que haya que tapar, el que se faja, el que briega, ese estaba huérfano.
Estaba es pasado.
Ahora ya no lo está.

Llega Aldo Duscher, futbolista argentino, 28 años, internacional absoluto con la albiceleste, ocho años en el Deportivo de La Coruña, en el gran Deportivo de La Coruña (antes, Newell´s en Argentina y Spórting de Lisboa), con el que ganó una Copa del Rey y dos Supercopas de España, con el que disputó 142 partidos de Liga y 34 de Champions ni más ni menos.
Le apodan “Cabeza”. Le gusta el gran Pablo Neruda. Su ídolo, Diego Armando Maradona. El mejor gol que vio nunca, el de D1OS a los ingleses en el Mundial de México. Se llama como su padre, Aldo Pedro. En Inglaterra fue declarado enemigo público número uno porque, en un partido de Champions frente al Manchester, año 2002, lesionó al guaperas de Beckham y casi lo deja sin Mundial.
“Esto es un juego de hombres”, fueron sus declaraciones a posteriori.
Cree en la humildad y en el trabajo.
No está mal.
No hay que explicar qué hace Duscher en un terreno de juego. Todo el mundo lo sabe.
Lo que no hace demasiado es marcar goles. Se da la curiosa circunstancia de que su primer gol en el fútbol español lo logró la pasada temporada, ya con la camiseta del Rácing, al que ayudó sobremanera a estrenar ropaje europeo.
Siete temporadas en el Deportivo y ni un sólo gol.
Ni falta que hace, dirá Aldo.
Los goles que los meta otro.
Yo, a lo mío.
Y lo suyo ya sabemos lo que es.
A partir de ahora, vistiendo la camiseta del equipo más grande que dio y dará Andalucía en toda su Historia.




