Un tal Manolo, de Arahal
Domingo, Octubre 5th, 2008Tras la nueva demostración de poderío, de seguridad en las propias posibilidades, de sobriedad, de toque espectacular, de firmeza defensiva, de impresionante eficacia goleadora, tras el grandísimo partido de fútbol (4-0) que el más grande equipo de Andalucía de todos los tiempos ha firmado hoy en Nervión ante el Athletic Club, un tipo de Arahal llamado Manolo ha inscrito (otra vez) su nombre con letras de oro en la más que centenaria Historia del Sevilla Fútbol Club.

Es este Sevilla de Jiménez el equipo que más partidos sin perder lleva de forma consecutiva en 103 años de vida.
Se dice pronto.
Lo siento papafritas y carapapas, pero es el Sevilla de Jiménez.
Nadie le ha regalado nada más bien todo lo contrario.
Humillado, insultado, despreciado, ninguneado, denostado y machacado por ese tipo de gente que jamás reconocerá ni una mínima parte de su ruindad, ahí sigue Manolo Jiménez con su Sevilla.
Seis partidos y medio sin encajar un gol. Seis meses sin conocer la derrota.

Seis meses sin conocer la derrota.
Repito, seis meses sin conocer la derrota, porque es tan increíble que suena a imposible.
Casi porque ahí están los datos.
El año pasado, en 30 jornadas que estuvo al frente del equipo, fue el tercer equipo que más puntos sumó. Este año, con 18 puntos disputados, suma 14.
Invicto.
Y nos ha metido al equipo en la fase de grupos de la Uefa.
Invicto.
Sin recibir ni un gol.
Seguramente en seis meses el Sevilla FC no habrá disputado ningún partido clave, porque ya se sabe (dicen los papafritas y los carapapas) que Jiménez siempre pierde los partidos clave.
Y siempre pierde también las eliminatorias a doble partido, que no sabe jugarlas.
Once partidos seguidos sin perder, pero no sólo eso. Es que de los once ocho han sido victorias.
Hoy otra más.
Con el fútbol espectacular de Jesús Navas (¿será verdad que la marcha de Alves ha empujado al Duende de Los Palacios hasta cotas impensables de buen juego, de entrega, de seguridad en las propias posibilidades?), con la seguridad defensiva marca de la casa, con la demoledora efectividad de la que sólo los muy grandes pueden presumir, con el estilo querido por su técnico, con el vestuario sabiendo muy bien lo que se hace y lo que se quiere, lo que se busca, lo que se persigue, en lo que se trabaja.
Con ausencias importantes.
Con un Diego Capel que desde que alguien dijo que era el jugador de moda no da pie con bola. Pero si Dieguito sigue, a lo mejor, escuchando palabras que poco o nada bueno le van a dar, no importa, porque ahí está Adriano, hoy en un ratito, el jueves en un partido completo, para demostrar que la banda izquierda, arriba puede seguir siendo fuerte, muy fuerte.
Porque en esa banda, atrás, ya sabemos lo que tenemos: un coloso llamado Fermando Navarro.

Renato le da otro aire al equipo, le da mayor empaque, más calidad, más salida de balón en los momentos de atascos; le da gol.
Kanouté, aquel francés que iba a su bola, aquel viejo que no tenía gol, sigue saliéndose en cada compromiso. Y Chevantón, otro al que tuvieron muerto y enterrado los de siempre, vuelve a demostrar que es el delantero de mejores registros en el fútbol nacional en relación minutos jugados/goles anotados.

Este Sevilla deslumbrante ( es deslumbrante estar seis meses sin perder ¿no?) tiene muy claro el reparto de papeles y el objetivo de cada encuentro. Se queda con la pelota, echa cerrojos y cadenas en la parte de atrás, toca el balón hasta desesperar al rival y ataca de forma mortífera, con la certeza que sólo atesoran los muy buenos de esto del fútbol.
Esa es la partitura.
La que nos tiene en lo más alto junto con los otros grandes, que tampoco fallan nunca (de momento), la que nos hace llegar al parón de octubre con una sonrisa de oreja a oreja, la que nos hace reventar la Historia para mejorarla.
Y para intentar continuar mejorándola.
Me gustaría, por último, que todos aquellos impresentables que humillaron, insultaron, despreciaron, denostaron, ningunearon y machacaron a Manolo JIménez tuviesen un pequeño asomo de dignidad para reconocer de alguna forma, como hacen los hombres que se visten por los pies, la tremenda y deplorable injusticia que cometieron.
Deberían, papafritas y carapapas, hincar la rodila en tierra y pedir perdón por la más cruel de las injusticias cometidas en el fútbol de nuestra ciudad desde que yo tengo uso de razón.
Porque, que nadie olvide esto, todos estos guarismos de bombazo que está consiguiendo el Sevilla de Jiménez han sido logrados en la peor de las situaciones posibles, con varios, muchos, indignos francotiradores haciendo sangre desde sus atalayas de Radio Londres, de As, de Punto Radio, de Canal Sur, del muchotomate, de los distintos teatrillos de sucias marionetas que llenan las televisiones sevillanas cada lunes por la noche.
Con mucha gente de la gente propia tirando su trabajo por tierra sin saber muy bien los motivos.
Esto que está haciendo Manolo, el de Arahal, se llama callar bocas y bocazas.
Va siendo hora de que papafritas y carapapas, cautivos y desarmados, empiecen, si es que tienen un ápice de dignidad, a reconocer cuán ruines han venido siendo.
Tienen otra opción: meterse el rabo entre las piernas y esperar al menor tropiezo para volver a sacar toda la mierda que llevan dentro.
De ellos depende.
Mientras tanto, pueden seguir diciendo que este Sevilla de los seis meses sin perder, de los 14 puntos de 18, de los seis encuentros sin recibir un gol no vale nada, está en crisis.
Mientras tanto, pueden seguir vendiendo la irrisoria chirigota de que sumar 2 de 18 es una maravilla, una garantía de éxito seguro.
Aquí y en Londres.
Una última pregunta:
¿Que diablos quieren los que (cada vez son menos, eso sí) siguen pitando en el Ramón Sánchez-Pizjuán?
¿Quiénes son?
¿Ayudan al Sevilla FC?
Con todo lo logrado, con todos los éxitos recitados una y otra vez, con la impresionante marcha de nuestro Sevilla FC…¿por qué pitan?
Porque se supone que esto de llevar seis meses sin perder, y de estar a dos puntos del líder, y sumar once partidos seguidos sin ser derrotados en Liga de forma consecutiva, y ganar cuatro a cero, y estar en la fase de grupos de la UEFA es lo que queremos todos los sevillistas…
¿O…a lo mejor, no?

