Santiago Ortega, Jefe de Deportes de la Cadena Ser, condenado por el blog “El Búho”

El pasado lunes 20 de enero se celebró, por fin, el juicio contra Santiago Ortega, por el ya tan manido asunto de “El Búho”.

Seguro que sabéis de lo que estoy hablando, por mucho que en los cuatro años que viene durando todo este asunto las cosas hayan cambiado tanto. Para algunos.

No para mí.

A comienzos del pasado mes de septiembre escribí un post en el que os contaba cómo de grande me parecía a mí que era la bajada de pantalones en este asunto por parte del señor Vizcaíno.

En aquel post que ahora enlazo os decía que se había fijado la vista para el 25 de noviembre de 2013 y que yo, pasase lo que pasase, asistiría a la misma en mi calidad de denunciante. Sucedió que la defensa del señor Ortega, como ha venido haciendo durante todo el procedimiento, dilató aún más la resolución del mismo y volvió a pedir la suspensión de la vista, cosa que le fue concedida.

Y la fijaron para el 20 de enero de 2014.

En aquel post, también, os expresaba mis temores (completamente fundados) de que sucediera lo que no quería creer que pudiera llegar a suceder: que tanto el señor Vizcaíno como el señor Del Nido retirasen sus correspondientes denuncias contra Santiago Ortega.

Era septiembre. Ya se había levantado el veto al señor Ortega que, como sabéis, desde que fue imputado por el asunto del Búho tenía prohibida la entrada en las dependencias del Sevilla FC. Esto, y más cosas también os lo explicaba en aquel post de septiembre.

También os contaba que con el Nuevo Orden que había empezado con mi salida de los medios oficiales lo único que se buscaba era árnica por parte de los medios de la ciudad. Cuando en el Sevilla FC empezaron las personas a estar por encima de la entidad fue cuando todo esto dio comienzo.

Con la que formaron en su día Vizcaíno y Del Nido apareciendo incluso en la web oficial del club la noticia, con toda la razón del mundo además, cuando se enteraron de que la persona que se escondía tras el cobarde anonimato en el blog de “El Búho”, según afirmó la policía tras las oportunas investigaciones, era Santiago Ortega.

De la noche a la mañana, cuando el lobo empezó a mostrar las orejitas, el señor Vizcaíno decidió que había que volver a ponerse a merced de los medios ¿informativos? de esta ciudad.

El único que no cambió ni un ápice su postura fue quien suscribe. Es más, les dije que me parecía deleznable hacer eso, habiendo quedado demostrado a lo largo de los años que un club como nuestro Sevilla, con sus medios oficiales funcionando como deben de funcionar, no necesitaba para nada a los medradores de fuera.

Como no tragué con la bajada de pantalones y como una de las condiciones que pusieron los de fuera para darle cariño a Del Nido llegado el caso fue mi cabeza en bandeja de plata, me la cortaron. Y cortaron alguna que otra más, que también las pidieron.

Dentro de ese acuerdo del “dame cariño”, del “qué buenos amiguitos somos” y del “cómo nos queremos ahora”, indigno a mi modesto entender por parte del Sevilla Fútbol Club, estaría también el retirar la denuncia interpuesta contra Santiago Ortega , a pesar de todo lo que este señor había estado largando desde el anonimato (reconocido por él ante Su Señoría) en el blog de “El Búho” contra el presidente del Sevilla FC y contra un consejero del Sevilla FC, además de contra mí.

El resultado de todo lo que os cuento, podéis imaginar cuál fue.

Cuando llegué a la sala de vistas el pasado 20 de enero me encontré, con cierta pena, que los otros dos denunciantes, el señor Vizcaíno y el señor Del Nido, efectivamente, habían retirado, después de cuatro años, sus respectivas denuncias contra Santiago Ortega.

Después de cuatro años, después de todo lo tragado, después de todo lo sufrido, ellos decidieron renunciar y quitarse de en medio.

Y permitir, por la parte que les correspondía, que el señor Ortega, Don Santiago, se fuese de rositas sin ni siquiera celebrar el juicio.

Yo no.

El señor Vizcaíno y el señor Del Nido renunciaron a la denuncia interpuesta contra Ortega y, por supuesto, no comparecieron a la vista oral.

A mí me enseñaron a vestirme por los pies, a pelear por lo que creo justo, a luchar contra lo que estimo injusto, a terminar lo que empiezo.

Y mantuve mi denuncia contra el señor Ortega hasta el final.

Solo.

Pero con la dignidad intacta.

Al fin, cuatro años después, se celebró el juicio. Juicio de faltas por injurias, que en eso había quedado al final.Y con un denunciante, en lugar de con los tres que empezamos todo este lío.

Las vueltas que da la vida ¿verdad?

A lo mejor, el señor Vizcaíno y el señor Del Nido deberían explicar al Sevillismo los motivos por los que renunciaron a la denuncia interpuesta contra Santiago Ortega por todo lo que este escribió (según la policía, según el propio Ortega, que así lo reconoció ante Su Señoría en varias ocasiones y ahora también según una sentencia judicial en primera instancia) en su blog desde el anonimato contra el entonces presidente del Sevilla FC y contra el entonces consejero del Sevilla FC

Pues sí. Se celebró el juicio.

Y todo juicio, al final, tiene una sentencia.

En dicha sentencia la Señora Magistrada Juez del Juzgado de Instrucción número 17 de Sevilla condena a Don Santiago Ortega (no olvidemos, Jefe de Deportes de la Cadena Ser en Sevilla y, creo, en Andalucía también) como autor responsable de una falta de injurias prevista y penada en el artículo 620.2 a la pena de 20 días de multa a razón de 10 euros la cuota diaria con responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas diarias no satisfechas.

Igualmente condena al señor Santiago Ortega a abonar un tercio de las costas del juicio (la parte que corresponde a mi denuncia) y a indemnizarme con 3.000 euros por los daños morales recibidos, siendo hechos probados los que con todo lujo de detalles Su Señoría desgrana en la muy fundamentada sentencia condenatoria.

Obviamente, Su Señoría, como no podía ser de otra forma, absuelve al señor Ortega de los hechos imputados en las actuaciones por los señores Del Nido y Vizcaíno.

Los dos se retiraron, después de cuatro años, del procedimiento.

Como siempre digo, el hecho de que esta sentencia sea condenatoria no quiere decir, a día de hoy, que Don Santiago Ortega sea culpable de nada, puesto que contra ella cabe recurso de apelación ante la Audiencia Provincial y mucho me extrañaría que dicho recurso no se interpusiera.

Sigue primando, pues, el principio de presunción de inocencia para el señor Ortega, Don Santiago.

Pero la sentencia del Juzgado de Instrucción es la que es.

Ya sé que nada de esto será contando en ningún periódico de nuestra ciudad, ni en ningún programa deportivo de radio. Tampoco en las televisiones locales. Seguramente, tampoco se comentará nada de esto en muchos de aquellos blogs que hace cuatro años se erigían en adalides de la justicia y en defensores de lo que hiciera falta.

Ya sé también que los medios oficiales de nuestro Sevilla Fútbol Club no se harán eco de esto.

Pero a mí, todo eso, me resbala. Yo tengo la conciencia tranquila. Me costó lo suyo, he tenido que dejar muchísimo por el camino, pero jamás di un paso atrás. Me acuerdo ahora cuando el señor Vizcaíno me decía: “no tienes la menor posibilidad de ganar el juicio del Búho”.

Ya ve usted, señor donmanué, lo que son las cosas.

En realidad la pena impuesta a Santiago Ortega es nimia, ya lo sé. Y tampoco me importa en absoluto.

Lo único que me sirve es que, de momento, un Juzgado de lo Penal ha considerado que el Jefe de Deportes de la Cadena Ser en Sevilla, Santiago Ortega, es el responsable de todo lo que se publicó en el blog de “El Búho” y que, por eso, ha sido condenado en primera instancia por una falta de injurias emitidas hacia mi persona.

La pena impuesta es lo de menos.

Lo importante es que aquellas aberraciones (desde mi punto de vista lo eran) publicadas en aquel blog, por el momento, no han quedado impunes.

Lo importante, también, es saber y hacer saber que cositas como las del Búho no salen gratis ni quedan impunes.

Y que mi dignidad sigue intacta.

Los demás, que hablen ellos…

Igual a partir de hoy, se empiezan a entender ciertas cosas.


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