La noche de los Guardianes (3-1)

Ahora que desde el vestuario sevillista nuestros futbolistas se han encargado de desempolvar y volver a poner de moda una canción de Raffaella Carrá de aquellas que bailábamos en las noches veraniegas los que ya tenemos una edad (el famoso ¡qué doló!) anoche en la Casa Grande del Fútbol de Andalucía me dio por tararear, viendo el espectáculo que ante mis ojos se desarrollaba, otro temita movidito de la incansable rubia italiana: ¡Fiesta!

¡Fiesta!¡Que fantástica, fantástica esta fiesta!

Fiesta, sí. Fiesta en todos los sentidos y por todos los sentidos. Fiesta, sobre todo, en la grada, en toda la grada, el estadio al completo disfrutando de todo lo mágico que se nos ha venido encima en los últimos tiempos. Nada se jugaba en la hierba porque ya todo lo alcanzable estaba conseguido. Horas antes de la cita en Nervión el Villarreal de Marcelino se encargaba de disipar todas las posibles intrigas que el partido ante el Elche pudiera encerrar ganando en Anoeta.

Quintos ya, Tricampeones europeos ya…¿qué más daba lo que en el terreno de juego sucediera? Pero siempre gusta ganar, hasta en los amistosos sin sentido (como los que nuestro equipo va a disputar esta semana en tierras asiáticas) y el de anoche no iba más allá de eso. Noche preciosa, más si cabe, para chavales como Cotán o Carlos Fernández, titulares ante su gente. Noche inolvidable, seguro, para Iborra (primera vez en su carrera que anota dos goles en un mismo encuentro), noche, tal vez, de despedidas (¿volverán a jugar en nuestro santuario de Nervión con nuestra camiseta gente como Fazio, Alberto Moreno, Rakitic o Israel Puerto, que también tuvo minutos al final?)

Golito de Jairo, chaval al que le veo mucho futuro por delante, y victoria que eleva a 63 los puntos sumados en esta histórica temporada. Para cerrarla, me quedo con el excelso pase de gol que José Antonio Reyes se saca de la chistera para habilitar a Iborra en el tercer tanto. Fue acariciarla con su zurda de ensueño y marcharse sustituido entre ovaciones calurosas, ea, ahí queda eso, que ya no tengo más ganas…

aficion

Pero lo bonito, lo grande, lo inolvidable estuvo en la grada. Repleta de muchísimo chavaleo con los ojos inyectados en la ilusión que debe inundarte (digo debe porque esa es una sensación que jamás viví con esa edad, que el Sevilla de mi infancia fue otro Sevilla muy diferente y quizás por eso lo quiero tanto) cuando con ocho, diez años ves a tu equipo campeonar en Europa.

Desde Gol Norte estaba escrito el guión perfecto para la noche perfecta, con los complicado que es ir al Sánchez-Pizjuán a vivir un partido con cero nervios, sin preocupación alguna, relajadísimo…tan solo para abandonarte al disfrute.

Tifo para comenzar dedicado a Don Roberto Alés, más que merecido, base indiscutible, pilar de la tierra conquistada a lo largo del continente entero, en los últimos años. Recuerdo tal vez para aquella época dura, pero dura de verdad, reflexión para la humildad, replanteamiento de posiciones ahora que las cabezas andan revoloteando entre nubes, tan altas, borrachas de éxito y de gloria.

tifo roberto

Metáfora en la grada para que no olvidemos jamás lo que somos. Que, aunque el palmarés pueda movernos a engaño, no somos ni seremos nunca uno de esos mastodontes europeos a los que el dinero (y las ayudas mafiosas desde todos los frentes) les llueve a puñados. Somos el Sevilla FC…

Reto a quien quiera a que me enseñe un club que no sea de los mastodontes que tenga en el bolsillo lo que nosotros hemos conseguido en este siglo XXI. No existe. No existe club en el mundo que con nuestro presupuesto, con nuestros problemas, con nuestra ausencia casi absoluta de ayudas haya sido capaz de acercarse siquiera a lo logrado por nosotros.

Pero aunque las copas puedan nublarnos la mente y puedan hacer pensar a algún despistado que somos “como” Madrid, Barcelona, como Juve, como Bayern, como Milan, como Chelsea…no lo somos. Somos Sevilla Fútbol Club.

Y ya quisieran serlo, en muchos aspectos, todos esos gigantes que he nombrado…

La grada, la afición, se lo pasó en grande. Jamás vi bailar, saltar, cantar a garganta partida a la grada de Preferencia como anoche. Todo el estadio se embirizó y ¡Madre Mía, qué espectáculo!

Cómo sonaban los cánticos, cómo se movían las bufandas, cómo retumbaban los oles, cómo brillaban las sonrisas, cómo de fuertes eran los abrazos, cómo de inolvidable fue la fiesta…

El Sevillismo, Guardianes de la Fe Futbolera del Sur,  de la luz de grandeza que ilumina el fútbol de Andalucía, tan a años luz de los que desde la eterna inferioridad nos contemplan anodados e incapaces de reconocer (no pueden, ellos son así) la realidad indiscutible e irrefutable de las cosas…

Broche de oro para cerrar la noche más dorada, el despliegue de nuevo del tifo que campeonó en tierras italianas con un hermoso añadido: el viejo de las copas, en su espalda, la portaba a ella, nuestra Niña de Plata, mochila repleta de ilusiones hechas evidencias, de sueños transformados en realidad.

tifo copa

Fue la noche de los Guardianes de Nervión…Tan bonita fue que, a veces, me fue imposible no acordarme de ciertos personajes grises y efímeros, a Dios gracias, como el humo del olvido. Personajes ruines que ya son solo historia negra de nuestro Sevilla FC. Y no, no debo caer en el error de pluralizar…

Anoche, disfrutando como niño con juguetes nuevos en la mañana de Reyes, empapándome orgulloso de lo tremendamente hermoso que es ver a mi gente, a mi estadio convertirse en fortaleza invencible cuando late el corazón de Gol Norte, no pude evitar, de manera fugaz, eso sí, indignarme recordando que no hace tanto tiempo hubo un tipo, un lamentable tipo, que empeñó su alma al diablo para intentar acabar con nuestro Gol Norte, un tipo que humilló a los nuestros, un tipo que en sus delirios infames de vaya usted a saber qué, se creyó más grande (él, tan pequeño, tan enano) que los grandes de Gol Norte, un tipo que convirtió en gueto al corazón de Nervión y en cementerio nuestra Fábrica de Sueños…

Un tipo que, y esa es otra de las grandes alegrías que nos deja esta inolvidable temporada 2013-2014, ahora llora de rabia y se araña la cara porque la razón de los que ahora llevan nuestras riendas ha decidido que el mejor sitio donde puede estar el personaje es lejos de Nervión…

Y mientras ese tipo gris y amargado se retira en la oscuridad de la noche, Nervión retumba y se rinde , entero, a golpe de cántico de los que siempre estuvieron ahí:

“Somos los Biris, los Biris, los Biris, pa que sepan ustedes, ustedes, ustedes, lo que tienen enfrente, enfrente, enfrente…”

¡Viva el Sevilla Fútbol Club y viva su gente, por siempre orgullosa, por siempre invencida!

gol norte

En un mundo que…


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