Sólo te sobró la ojana, Iván

La palabra ojana proviene del caló, tan rico y tan hermoso.

Hace tiempo que mantenemos, un grupo de amigos tuiteros, un divertido debate sobre este término que, como es obvio, no está recogido por el Diccionario de la Real Academia.

Pero, ya se sabe, las lenguas son dinámicas y si están vivas, no precisan que muchos de los vocablos más usados sean etiquetados de manera oficial. He encontrado una perfecta definición de lo que significa ojana en “Comunicación se llama el juego”, el blog de Pablo Herreros.

Ojana: (Pronúnciese con la hache aspirada y con desprecio). Se podría traducir vulgarmente por hipocresía, pero la ojana es mucho más rica como expresión. Se usa para referirse a dorar la píldora con mala leche. Es cuando tienes que adular a alguien sin sentirlo, cuando tienes que ponerle buena cara porque interesa caer bien a esa persona y te esfuerzas de mala gana por que lo parezca.

Exactamente eso es lo que le sobró a Iván Rakitic, el nuevo futbolista del FC Barcelona, club por el que ha firmado por las próximas cinco temporadas, según han anunciado en su web oficial el club catalán y el Sevilla FC en una escuetísima nota que arroja poca o ninguna luz sobre las cantidades de la operación.

Da lo mismo. Hace tiempo que vengo contando en Twitter lo que sé sobre este asunto. En varias ocasiones he tuiteado datos que nadie antes había publicado o comentado. Inmediatamente los mal llamados “periodistas” copiaron mis palabras y las hicieron suyas, plagiando sin rubor y, por supuesto, manteniendo a toda costa la invisibilidad de mi Twitter, que también está dotado de esa mágica característica que durante tantos años ha caracterizado también a este blog: ambos son invisibles.

Rondará los 24 millones de euros la cantidad que entre una cosa y otra se embolsará el Grande de Andalucía por esta venta, entre una cosa y otra. Todo incluido: lo que paga el club catalán, lo que el Sevilla FC se ahorra en dinero que le debe al croata, la cesión por dos temporadas de Denis Suárez y alguna que otra cosa más.

El joven y prometedor futbolista gallego, que vestirá nuestra camiseta al menos las dos próximas temporadas viene con opción de compra de seis millones de euros, manteniendo el FC Barcelona su opción de recompra por nueve.

Todo esto, como digo, lo tuiteé hace un puñao de días. Y así ha sido. Exactamente así.

Y en el camino, como siempre, quedan los bocazas, quedan los embusteros, quedan los que dicen dedicarse a informar y lo único que hacen es mentir, inventar y manipular.

Y quiero dejar aquí constancia de un tuit que publiqué el 14 de marzo pasado.

rakitic barcelona

Pero vamos con el croata.

Honor al rubio embustero por lo que nos dio como profesional. Ya lo escribí el pasado 4 de abril, cuando, por cierto, me llovieron los insultos (acostumbrado ya que está uno) por escribir lo que escribí

Ahora que ya este jugador es historia es sencillo decir lo que yo ya dije hace dos meses y medio, cuando los que se creen censores de los demás decidían que yo era esto y lo otro y lo de más allá por escribir y decir muy clarito exactamente lo mismo que muchos de ellos, animalitos, dicen ahora con la vena del pescuezo hinchá.

Ya lo dije entonces, pero lo repetiré una, cien o las veces que sean necesarias, porque ya sabemos que las redes sociales e internet están plagadas de impresentables cuya única obsesión es poner en boca de los demás (en la mía, en este caso) cosas jamás dichas ni escritas por uno.

Entiendo que Rakitic quiera ganar más dinero. Por supuesto. Me parece perfecto. Entiendo que se quiera a ir a un club en el que, en teoría, (sólo en teoría) por lógica ganará más títulos que en el Sevilla FC. Plausible. Es perfectamente normal que un jugador de la clase de Rakitic quiera hacer millonario a su hermano Dejan con el traspaso de su vida. Lógico.

Agradezco al croata (de Möhlin, no de Pino Montano, oiga) lo mucho y bueno que nos ha dado en el campo, sobre el terreno de juego y en el vestuario. Le toco las palmas hasta que me echen humo.

Pero te sobró la ojana, miarma. Te sobraron tantas declaraciones que muchos creyeron (necesitaban a lo mejor creer) pero que a mí me sonaban a palabrería barata y vacía. Conmigo no te quedaste, Iván.

Te sobró la ojana, Iván.

El tiempo te responde. Claro que,para ti, hay algo más bonito que jugar en el Sevilla FC donde siempre hubieras sido ídolo: el color del dinero. Que no te lo echo cara, que te quede claro. Pero que te sobró la ojana. No deberías de haberlo dicho. Ni eso ni muchas otras cosas, que oyéndote parecía que habías crecido viendo jugar al malogrado Hita, a Acosta o a Enrique Lora o que tu infancia estuvo plagada de heridas en las rodillas, repletas de rasguños de jugar cada tarde partiditos eternos en el campo del tapiao.

Te sobró la ojana y te faltó la grandeza, tan sencilla y tan escasa, de ser un hombre de palabra. Porque, sí, tú le diste tu palabra a Pepe Castro, que no era Pepe Castro, sino que era el Presidente del Gran Club de Andalucía y te la pasaste por los huevos.

Yo es que, verás, valoro en mucho la palabra dada, las manos que se aprietan para sellar un pacto, el honor. Ya sé que esto no es moneda de cambio habitual, pero como yo soy así, y como pienso así, así lo expreso.

El Sevilla FC llegó hasta donde tu y tu hermano quisisteis. Y una vez allí, pedisteis más. Y a ese más volvió a llegar el Sevilla FC. Y cuando llegó a donde igual no debería haber llegado, sólo por darte a ti el gusto de dejarte contento, entonces volviste a olvidarte de la promesa hecha, miraste para otro lado y si te he visto no me acuerdo.

Lo diste todo en el campo, eso no se puede negar y hacerlo sería de imbéciles. Incluso comandaste este grupo hasta levantar nuestra tercera Uefa en Turín. Pero no te hacía falta mentir ni dar ojana al Sevillismo, tío. Tan fácil como hablar claro, no dorar la píldora con mentiras espectaculares, esas que ahora ve tanta gente pero que tan pocos veíamos hace casi tres meses.

rakitic_uefa

No se si habéis caído en la cuenta de que este señor será el primer levantador de Copas de la era moderna en el Grande de Andalucía al que veremos en Nervión con otra camiseta.

Lo escribiré aquí y trataré de ser contundente en mis palabras, para las banditas de imbéciles que han de venir a decirme sus pamplinas: me limito aquí y en mi cuenta de Twitter a dar mi opinión.

Respeto todas las opiniones. No las discuto. No las califico. No quiero convencer a nadie de nada. No pretendo más, qué cosa tan difícil a veces, que me dejen expresarme sin recibir por ello insultos. Sin descalificaciones, sin injurias, sin calumnias.

Imposible tarea. Lo sé.

Que cada cual valore como guste a Rakitic, a todo lo mucho y bueno que como futbolista nos ha dado. El que quiera mirar para otro lado y no tomarle en cuenta su falsedad y su ojana barata, está en su derecho. El que se sienta traicionado por su ridículo comportamiento, está en su derecho. El que lo quiera despedir con más ojana de la que él nos dio, adelante. El que quiera pitarle hasta reventarse los pulmones cuando venga, está en su derecho. Igual que está en su derecho aquel que quiera tocarle las palmas.

Dice el croata que quiere despedirse del Sevillismo. Puertas abiertas para él, si quiere hacerlo en la sala de prensa de nuestro (nuestro de nosotros, de los sevillistas) estadio, me parecerá genial.

Eso sí, lo que no entenderé, y lo digo ya, es que a su lado se siente Don José Castro.

Porque Castro, Presidente del Sevilla FC, sabe, como yo, que Rakitic le ha chuleado, le ha faltado al respeto y ha incumplido la palabra que le dio hace meses.

Y todo eso el jugador no se lo hizo a Pepe Castro, de Utrera.

Se lo hizo al Presidente del Sevilla Fútbol Club.

Y eso ya son palabras mayores.

Suerte, señor Rakitic. Que la vida le sonría, que gane usted mucho dinero y que levante muchos títulos, todos los que pueda y siempre que no sean a costa del Sevilla Fútbol Club.

Ojalá, por su bien, aprenda usted a apreciar mejor el valor de la palabra dada. Igual la vida se lo permite.

Pero una cosa le voy a decir y seguramente, seguramente me equivocaré: mire usted que pienso que el FC Barcelona a usted le va a venir una mijita grande.

Aquello de la cola del león y la cabeza del ratón…

 

 

 

 


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