Karma: a casa en el segundo partido

España, la vigente Campeona del Mundo de fútbol, acaba de firmar su más espantoso ridículo de la historia en una fase final de la Copa del Mundo y ha quedado eliminada en la segunda jornada.

Se veía venir.

Llevo defendiendo la teoría, desde que conocí la convocatoria, de que la bajada de pantalones del seleccionador nacional ante la mafia mediática de este país marcaría el final de un ciclo, ciclo que comenzó, precisamente, cuando el entonces seleccionador Luis Aragonés decidió plantarle cara a esa misma mafia mediática y, contra ella, decidió no llevar al señorito Raúl.

Eso es el karma.

karma

Dije, escribí en noviembre del pasado año, que si un tipo deplorable como Diego Costa llegaba a vestir la camiseta de la selección nacional, eso sería echar un cubo de tinta china sobre nuestra camiseta. Ha sido más que eso.

Ha sido un símbolo total. Meter a ese impresentable en una selección inmaculada como era España suponía muchas cosas.

Karma.

Y más allá de los símbolos, suponía renunciar a un estilo de juego y destrozar el bloque mágico y perfecto que durante seis años fue nuestra selección.

Karma.

Del Bosque, claudicando ante la mafia mediática, decidió que no Negredo, ni Llorente. Decidió que los puntas que tenían que defender nuestra camiseta nacional en Brasil habían de ser un pendenciero lamentable y el mayor bluff de la historia del fútbol. Diego Costa y Fernando Torres.

Ellos han jugado.

Resultado: un solo gol anotado en dos partidos por un penalti inventado (ni siquiera transformado por uno de ellos) y siete goles en contra con un bloque roto, con un equipo que jamás fue tal y que por tanto era incapaz de defender como consecuencia de meter a un tipo como Costa con calzador en un equipo que jugaba de memoria cuando jugaba a lo que tenía que jugar, a lo que nos dio la gloria.

Dije que no haría sangre. No la hago. Me limito a exponer lo que pienso, lo que pensaba el año pasado.

Desde el mismo día del sorteo. 6 de diciembre de 2013, me vi venir lo que hoy es una montaña que se nos ha caído encima.

Se acabó el Mundial para España.

De manera ridícula y vergonzosa.

Gracias a todos los que nos hicieron grandes en los seis últimos años.

Por buscar algo bueno, espero que este haya sido el final del pendenciero Diego Costa como jugador de la selección española. Y de Torres.

Lo que exige el karma.


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