De forma inmediata me pondré en contacto con el ganador para cerrar los detalles.
Como ya sabéis “Casa Ruiz”, en el corazón de Umbrete, sorteó una invitación para dos personas (almuerzo o cena, lo que prefiera el agraciado) con un menú preparado especialmente para la ocasión por Fernando Ruiz.
Que lo disfrutéis los ganadores.
Y lo no ganadores. Pasaos por allí. Y seguro que no os arrepentiréis.
Ya me contáis.
Yo cuando voy y pido cocido, Fernando siempre me prepara una cajita para llevarme la pringá que sobra a casa.
Es una gozada esa pringá, pero al día siguiente está ya pa tirar cohetes…
Nota post post.- Acabo de enviar un correo a la dirección que figura en el registro del blog para contactar con R@f@ y el correo me ha sido devuelto.
Así que ruego a R@f@ que se ponga en contacto conmigo en cuanto pueda. Hay unos detalles que concretar que son necesarios para poder disfrutar del premio. Si alguien lo conoce personalmente que haga el favor de avisarle.
Y si no aparece en un plazo razonable, pues tendré que efectuar otro sorteo.
Aviso: no vale hacerse pasar por R@f@ si no eres R@f@ (no cuela) y tampoco vale secuestrar a R@f@.
Desgraciadamente, nadie acertó el resultado final del partido.
Pero ya dije que el premio se iba a dar en cualquier caso.
Hay 442 personas que han participado en el post.
El premio que da “Casa Ruiz” de invitación (almuerzo o cena) para dos personas con menú especial que pone la casa será para aquella persona cuyo número de comentario coincida con las tres últimas cifras del cupón de hoy.
Si la centena es superior a “4″, entonces el premio será para la persona cuyo número de comentario coincida con las dos últimas cifras del cupón premiado hoy.
Y también será así (dos últimas cifras) si sale premiado un número de tres cifras superior al 442.
Es verdad que los que tengan un comentario de una o dos cifras tienen más posibilidades que los de tres, pero creo que de esta forma se evitan suspicacias.
Y para la próxima vez, así nos apresuramos a escribir para pillar un comentario de una o dos cifras.
No olvidéis que el cero también existe ¿eh?
Así que esta noche todos atentos al sorteo de la ONCE.
Y atentos también porque Andrés Vela, de Persianas Vela en Lebrija, otro amigo de este blog, se ha picado con el regalito de “Casa Ruiz” y me ha dicho que va a ofrecer una oferta de pelotazo.
Así que si tienes pensado hacer reformas en las ventanas de casa, espérate un poquito.
Hace unos días recibí un correo de Antonio Paneque, un Sevillista por el mundo que es Capitán General en eso de ser Sevillista en la distancia.
Por tiempo y por espacio.
Antonio, como su tocayo Machado, más que un hombre al uso que sabe su doctrina (que, por supuesto, también), es, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Tengo siempre muy en cuenta las cosas que me dice Antonio porque demuestra con sus actos la bondad y la sabiduría que se necesitan en esta vida.
Me contaba Antonio que, últimamente, entrar en mi blog le producía rechazo. A él, que es una de las mejores personas con las que me he topado en mi vida. Había decidido dejar de leer los comentarios que dejan los lectores porque su lectura le deprimía sobremanera.
Yo, ya sabéis, también decidí eso mismo hace unos meses.
Pero el email de Antonio me ha hecho reflexionar.
Y reflexiono en voz alta, de forma pública, porque esa es la esencia de un blog.
¿En qué se está convirtiendo este blog?
Un blog es un sitio personal en internet. Absolutamente personal. Es un diario sin candado, como dice Angel Martín.
Un blog es un lugar subjetivo cien por cien donde el autor (o autores) escribe lo que le da la gana, cuando le da la gana y cómo le da la gana.
Un blog no es un foro.
Un blog no es un foro.
Un blog no es un foro.
Lo repito tres veces, para que quede claro.
En un blog su autor escribe, y las personas que quieran, leen lo que escribe su autor.
Eso es lo esencial en un blog: un autor y lo que el autor escribe. Sin eso, no hay blog.
Después está lo accesorio y lo accesorio, en todos los blogs, es lo que la gente escriba a raíz de lo escrito por su autor.
Y digo esto sin pretender, Dios me libre, menospreciar la opinión de nadie. Estoy hablando en forma genérica.
No es obligatorio que un blog admita comentarios.
No es obligatorio que un blog admita comentarios.
No es obligatorio que un blog admita comentarios.
Si el autor decide que haya comentarios, los hay. Y si decide que no, no los hay.
Si la decisión del autor es que haya comentarios en su blog, los comentarios pueden publicarse de forma automática tal cual van llegando o precisan moderación.
Tan sencillo como marcar con una equis un recuadrito en el panel de administración.
A mí me encantaría que mi blog no requiriese moderación.
Pero, para que se me entienda bien, seré un poco vulgar:
Hay tal cantidad de hijos de puta y con un grado de “hijoputez” tan extremo que si este blog no fuese moderado esto sería una auténtica cloaca.
Y no quiero eso para mi blog.
Por eso este blog (y casi todos los blogs, imagino) precisa ser moderado.
Llegando a este punto de la reflexión es necesario detenerse en algunos roles que, desgraciadamente, proliferan desde siempre por internet y que encuentran en los blogs también su caldo de cultivo necesario para desarrollar su putrefacta personalidad.
Hablo de los trolls, hablo de desequilibrados que adoptan distintas personalidades (nicks), hablo de los suplantadores y, directamente, hablo de los hijos de puta sin más.
Hay gente, lo prometo, que en un mismo foro (o blog, que no es lo mismo), se crea ocho o diez personalidades distintas, discute consigo mismo, un grupo de sus “personalidades” se pelea con el otro grupo (es una sola persona física) monta unos pifostios espectaculares y se crea unas películas difícilmente comprensibles por una mente más o menos cuerda.
Internet es el sitio perfecto para desequilibrados de este tipo.
Luego, además, los notas ponderan, sientan cátedra, se autoproclaman defensores de la verdad indiscutible de las cosas.
Los trolls, por su parte,entran en los blogs (o en los foros, que no es lo mismo) reclamando para sí un protagonismo del que , obviamente, carecen en la vida real. Son personas amargadas, con doble o triple vida, mindundis con pobres vidas carentes de sentido, que tratan de arañar en internet una cuota de protagonismo de la que, ya digo, carecen en el día a día.
Ese protagonismo lo piden a gritos, ya sea insultando, ya sea escribiendo más que el que inventó el abecedario, metiéndose en todos los fregados, formando pajarracas por cualquier cosa.
En los blogs, los trolls normalmente arremeten contra el autor del blog.
Normalmente, pasado un tiempo (y en función de la inteligencia de la comunidad: si no se les presta atención se aburren y se van a otros foros o a otros blogs que no es lo mismo un foro que un blog, a seguir su triste vida) los trolls se marchan igual que han venido.
Aquí, en mi blog, hay y ha habido de todo.
Un blog, ya digo, no es un foro, ni un lugar de debate.
Puede serlo, pero no lo es en su esencia.
Cuando uno de esos trolls ve que el moderador lo ha pillado con el carrito del helado y no publica sus comentarios (que ya se sabe lo que persiguen) suele enarbolar términos tan espectaculares como “censura”, “libertad de expresión” y demás conceptos rimbombantes.
En un foro, por definición lugar creado en la red para debatir, discutir, enfrentar o compartir opiniones, podría existir la censura en un momento dado.
Pero en un blog no, porque un blog es algocien por cien personal y cien por cien subjetivo.
A ver (que no haber): yo no mantengo un blog para que la gente debata en mi blog.
Para eso hay muchos otros lugares en internet, foros de la red, creados exclusivamente para el debate.
Ya existen esos otros foros para que el quiera debata sobre mis opiniones, me insulte, trate de desacreditarme argumentando las falsedades más insospechadas, comente mis posts, pida mi fusilamiento al amanecer.
¿Tengo yo que aguantar a esos impresentables también en mi casa?
Definitivamente no.
Y repito de nuevo, un blog no es un foro.
Yo quiero que mi blog sea lo que yo quiero que sea.
Y esta afirmación es muy profunda.
Yono quiero que mi blog sea un lugar donde ni yo mismo pueda permitirme leer lo que la gente, incluso después de la moderación (imaginaos si no existiera) deja escrito.
Eso es una aberración.
Porque mi blog es mi casa.
Ejemplito para mentes próximas a la de mi sobrino de cinco años (o de menor rango aún): yo tengo un chalet.
Yo pinto la fachada de mi chalet como a mí me gusta, de color blanco.
Y mañana viene un tipo y me la pinta de verde porque a él le gusta verde. Entonces yo, pasado mañana, cojo mi brocha y vuelvo a pintar la fachada de mi casa de blanco, que es como me gusta a mí.
Y entonces el tipo de la pintura verde grita a los cuatro vientos que soy un dictador, que no respeto los gustos ajenos, y que le machaco su libertad de expresión, porque él se expresa en verde.
Mire usted: cómprese usted una casa y la pinta como le dé la gana. Y si no le gustan mis paredes blancas, no las mire.
Otro ejemplito.
Abro las puertas de mi casa para recibir a mis amigos, la gente a la que aprecio, la gente con la que me gusta compartir, la gente a la que siento cercana.
Y entre copa de vino y copa de vino, entre plato y plato de arroz, se cuelan tres que no conozco de nada, cogen un plato de arroz a banda, lo prueban, lo escupen, estrellan los platos contra las paredes, dicen que es una porquería, se cagan en mis muelas porque el vino que hay tampoco les gusta, insultan a todos los presentes y, además, se meten en mi cocina a hacerse una tortilla de patatas, con mi aceite de oliva virgen, mis huevos y mis patatas, mientras a voz en grito no dejan de insultarme y de decirme barbaridades.
¿Qué debo hacer, por respeto a mis amigos, por respeto a mí mismo?
Ponerles en la puta calle.
Y si puede ser de una buena patada en su asqueroso culo, mejor.
Una vez que estén en la calle, gritarán hasta partirse las venas del pescuezo que no respeto a las personas, ni las opiniones, ni los gustos de los demás.
Por un oído me entra y por otro me sale.
Yo quiero que mi blog sea un lugar donde aquella gente que pueda tener un concepto de las cosas próximo al que tengo yo, mejor dicho, donde aquella gente a la que yo me aproxime a la hora de valorar, calibrar y considerar las cosasse encuentren a gusto.
En un club privado de mus no se admite a gente que odia el mus.
En un club privado de colombofilia no se admite a personas que matan las palomas con escopetas de plomillos.
Yo quiero que aquellos sevillistas que vean las cosas, más o menos, como las veo yo, tengan aquí un lugar en el que reunirse y en el que estar a gusto y contentos.
Si el Sevillismo que yo he mamadome impulsa a defender a muerte a los de “colorao”, que son los míos…¿tengo yo que permitir que en mi blog, que es mío, joder, se insulte, se menosprecie, se ataque de forma desmedida a los de colorao, que son los míos?
Eso es un contrasentido, una aberración en esencia.
Que mi blog, que es mi diario en internet, sirva para que desde aquí se propugnen teorías radicalmente diferentes a las mías (acertadas o equivocadas, pero mías) es un crimen.
Mi blog no es un foro.
Mi blog no es un lugar para el debate.
No quiero que sea un sitio donde gente anónima (cualquiera sabe…) se pelee, discuta, insulte a mis amigos, o a los que no lo son pero tienen cierta afinidad con mi forma de ver las cosas.
No se trata ni de censura, ni de libertad de expresión, ni de leche en bote.
Se trata de que este humilde sitio de la red es mi casa y en la casa de cada uno se hace lo que cada uno quiere que se haga.
Termino esta extensa reflexión.
Toda reflexión se realiza con el fin de adoptar decisiones, de encontrar soluciones.
Le doy vueltas al asunto.
Os agradeceré vuestras propuestas, aquí, en este post.
El que quiera insultar, menospreciar, infravalorar mi forma de ser, mis opiniones, las de aquellos sevillistas a los que se aproxima mi forma de vivir el Sevilla Fútbol Club, que se cree un blog para ello o que lo haga en cualquiera de los foros que existen en internet.
Pero en mi casa, me parece a mí que va a ser que no.
Es tan absurdo…
Nota post post.-Los comentarios de este post sí que los estoy leyendo. Si pido vuestra opinión es para algo ¡no? Y, por supuesto, en ningún momento estoy hablando de cerrar el blog, de dejarlo. Ya quisieran muchos, pero no se saldrán con la suya.
Estoy tratando de encauzar de alguna manera todas las reflexiones que he dejado más arriba.
He recibido varios correos de algunos de vosotros alertándome de que salía en mi blog una publicidad verdaderamente “desagradable”.
Y es cierto.
¡Horror!
Casi me da un “yuyu” cuando he entrado a confirmar y he visto “eso” ahí en mi blog.
Os comento.
Los que tengáis experiencia en esto de anuncios de Google Adsense sabréis que los anuncios que salen son aleatorios. Uno no sabe lo que va a salir…a priori.
Sin embargo, hay una especie de filtro para poder evitar que “algo” que haya salido y que no quieras que salga nunca más sea borrado del mapa.
Gracias a vuestros correos, ya he tomado las medidas necesarias.
El problema es que al parecer el filtro tarda “unas horas” en funcionar.
Así que os recomiendo que en varias horas, los que seáis un poco como yo, no entréis en el blog para no tener tan desagradable visión.
Ya me pasó otra vez con un reloj que se publicitaba del polvo de estrellas y la cosa del filtro funcionó porque no ha vuelto a salir.
Incluso recuerdo que al principio aparecían anuncios de ¡¡¡páginas del equipo de la carretera de Cádiz!!!
Dios mío…
Pido humildemente perdón y aclaro que es algo que, a priori, escapa a mi control…
Para otra vez (incluso si aparecieran anuncios de contenido “subidito de tono”…ya sabéis), os agradecería que me enviarais un email porque ya sabéis que los comentarios que dejáis en el blog hace tiempo que dejé de leerlos.
De momento lo que he hecho es quitar el “banner” de la circulación, mientras el filtro empieza a funcionar.
¡¡Y muchas gracias a las personas que se han preocupado de escribirme para avisarme de semejante atrocidad!!.
Acabo de colocar en la barra lateral un mapa en el que podéis ver desde dónde llegan las visitas al blog.
Ya sé que no todo el mundo que entra aquí es Sevillista…
Pero el no ser Sevillista es un serio problema que siempre se puede solucionar…
Las entradas inmediatas emiten una especie de onda expansiva y quedan rodeadas por un circulito blanco que no cesa de latir mientras el visitante ande por el blog.
Si hacéis click en el mapita, directamente llegáis a una reproducción del mapa mucho mayor desde la cual podéis mirar tranquilamente los sitios desde dónde han llegado los visitantes al blog y la cantidad de visitas que han llegado (en el día) desde cada lugar.
Como lo prometido es deuda, aquí os dejo, para los fans del gran Silvio, como regalo navideño esta versión de “Marguerita Margueró”, extraída del documental “A la diestra del Cielo”.
Se celebra mañana en nuestra ciudad la segunda edición de la Carrera de Navidad, una bonita iniciativa en la que no hay perdedores porque todos ganan.
La inscripción es libre y gratuita y se pueden apuntar corredores de todas las edades, con el único requisito de aportar en el momento de la inscripción alimentos no perecederos ya que con esta carrera sólo se persigue ayudar a los más necesitados.
En este enlace encontráis más información sobre el evento.
Haciendo click sobre la imagen que aparece la podréis leer con claridad.
La edición de este año 2007 va dedicada a la memoria del periodista Manuel Ramírez Fernández de Córdoba.
Este sitio web no es un foro. Este sitio es un blog personal y, como tal, es un lugar subjetivo. Su autor es sevillista y habla desde su sevillismo. Su autor ni pretende ser objetivo, ni predica falsas objetividades... Leer más