La ha propinado este señor, con casi setenta años de vida.
Este señor al que vemos manteado por sus futbolistas, por los futbolistas que forman el grupo humano compacto y unido que él creó.
Resulta que el Seleccionador más importante de la Historia de España se marcha tras lograr para España la Eurocopa de Naciones, y no cualquier Eurocopa de Naciones, sino la más brillante Eurocopa de la Historia por calidad de sus contendientes, por brillantez de sus partidos, por nivel.
España es la mejor de la Selecciones en la mejor Eurocopa de la Historia del fútbol.
Pero Luis Aragonés se marcha.
Y los culpables de su marcha (decidida antes de hacer las maletas para viajar a Austria) son esos impresentables de la División Mediático- Galáctica que desde sus poderosísimas atalayas le cortaron la cabeza antes de saber qué haría España en esta aventura continental.
Esos lacayos, esos generales, esos jefazos, esos subordinados al servicio del nacionalmadridismo imperante a los que hoy, sin ningún tipo de vergüenza (porque no la tienen ni la han tenido jamás) se les llena la boca de halagos podridos, de loas venenosas.
Donde hace unos meses, sólo unos meses, no había más que insultos, desprecio, ausencia total de respeto, ansias de machacar a Luis Aragonés ahora sólo hay palabras de elogio.
No enlazaré nada. No me obliguen.
No hace falta. Sólo haré un llamamiento a la memoria de cada cual.
Fue todo demasiado lamentable.
El dinero manda y el dinero dice que hay que vender victoria, por mucho que el trato fuese más que doloroso hace ocho o diez semanas.
Don Luis Aragonés Suárez ha propinado a toda esta pandilla de serviles lacayos del insufrible poder nacionalmadridista las mayor bofetada de la Historia.
Ha sido Luis un seleccionador que decidió que la Selección la hacía él y no los bufones de esa prensa merengona que, desgraciadamente, es nacional.
Y ha ganado.
Ha ganado él y han ganado sus santos cojones.
Y todo el mundo a callar, y a intentar que la masa olvide, o no recuerde, el asqueroso y repugnante trato que le dieron cuando, qué delito, Luis se empeñó en que el Siete de España fuese para ese asturiano grande que también ha hecho Historia proclamándose “Bota de oro” del campeonato, sin poder disputar la Final por lesión.
Se va Luis.
Yo sólo pido que la insoportable División Mediático-Galáctica no intente, ni por asomo, secuestrarnos de nuevo a la Selección de todos los españoles.
Que estos tipos comprendan de una vez que la Selección no es el Madrid, y que se puede hacer espectáculo del fútbol, y levantar Copas con sólo dos futbolistas merengues, y sin la hipoteca histórica del Raulismo, que no es en realidad sino prepotencia madridista disfrazada.
Enhorabuena, Luis, por tus cojones y por la dignidad demostrada.
Y por tus palabras en la despedida (¿Nadie va a replantearse esto, por Dios?)
Con dos futbolistas pertenecientes al más grande equipo del Sur de España: Palop y Fernando Navarro.
Con otros dos que mamaron fútbol, se hicieron futbolistas, en el albero de la Carretera de Utrera, Carlos Marchena y Sergio Ramos; con un seleccionador que se sentó en nuestro banquillo, en el de Nervión, Luis Aragonés Suárez; en un estadio que lleva el nombre de otro que también fue nuestro entrenador, Ernest Happel; con el speaker de la Selección, Javi Nemo, de Sevilla Fútbol Club Radio y Televisión.
España.
Y el Siete de España, máximo goleador.
El gran Andrés Palop va a subir a recoger el título con la misma camiseta que visitó su ídolo, Luis Miguel Arconada, en la Final de París.
Acto histórico de desagravio de nuestro porterazo al que fue su referencia de niño, 24 años después.
Sergio Ramos sube con la cara de Antonio Puerta en el pecho.
Bajo el rostro de Antonio Puerta, Campeón de Europa de Selecciones, una frase.
La España en la que participan jugadores del Valencia, del Villarreal, del Barça, del Sevilla Fútbol Club, del Mallorca, del Liverpool, del Arsenal, del Madrid, incluso de equipos que militarán en Segunda, como el Zaragoza, o incluso de equipos que llevan varias temporadas luchando por no descender.
La España de todos, incluso creo, es posible, que la España de aquellos que renegaban de España, del equipo, por matices políticos que en mi opinión no deben nunca, y nunca es nunca, tener cabida en el mundo del fútbol.
Mezclar política y fútbol es prostituir el fútbol.
Esta España juega muy bien al fútbol y está en la Final de la Eurocopa 2008.
Será frente a Alemania y ese fue mi pronóstico en SFC Radio hace una semana, en el último programa de “Sevillistas por el mundo” de esta temporada.
Ahí debe estar grabado.
Me alegro muchísimo. No tanto como si se tratase de una Final de mi Sevilla del alma, pero es mucha la alegría. Me alegro, además, que haya sido con Luis Aragonés en el banquillo.
Un hombre de fútbol que rozando la setentena se atrevió a echarle un pulso bestial a la División Mediático-Galáctica.
Esos mismos que ahora se deshacen en elogios y parabienes con el seleccionador hace unos meses querían fulminarlo por cometer la osadía, el delito de lesa majestad, de no contar con Raúl.
Quisieron fulminarlo, aniquilarlo, por llevar sólo (sólo) a dos madridistas.
Y ahora que en el horizonte según parece se vislumbra un nuevo e histórico secuestro de la selección española por el nacionalmadridismo imperante en tantos y tan poderosos medios de comunicación (no perdamos la memoria, por favor) yo quiero gritar a pulmón abierto que vivan los cojones de Luis, que viva la España de todos los españoles y que viva el fútbol que estos jugadores de tantos y tan variopintos equipos son capaces de desplegar sobre un terreno de juego.
Imagínense qué espanto lo que dicen en esta noticia que, como todas, habrá que poner en cuarentena: Fernando Hierro como director deportivo de la RFEF; Del Bosque como seleccionador. López Caro (flipante) como técnico de la Sub-21; Milla en la Sub-19; y Aitor Karanka en la sub-17.
Todos ellos con la “pureza” madridista en su RH, hayan o no hayan hecho méritos, que muchos de los ahí mencionados no los han hecho ni de coña.
Renueven a Aragonés porque es de Justicia.
Y si no puede ser, por favor, que el nacionalmadridismo no cercene este sentimiento que ha vuelto a renacer entre todos los españoles.
Cuanto mejor jugábamos, cuanto más superiores éramos, cuantos más penaltis nos birlaba Fandel, cuanto más claras eran las ocasiones que fallábamos, cuanto más tiempo teníamos el balón con nosotros, más evidente parecía que al final Italia sería la Italia de siempre y que acabarían por tumbarnos.
Iker Casillas se disfrazó de Palop y detuvo dos lanzamientos. Los penaltis nos dieron lo que tantas otras veces nos habían quitado.
Yo no recordaba, no recuerdo, una tanda de penaltis ganada por España.
La de Dinamarca en la Eurocopa de Francia, cuando fuimos subcampeones…
Hoy sí.
Ante la selección Campeona del Mundo, ante esa Italia a la que no vencíamos en partido oficial desde hacía 88 años, en 22 de junio, la fecha maldita, en cuartos, la fase mortífera.
Veinticuatro años después (y yo me acuerdo como si fuera ayer) volvemos a estar en unas Semifinales en una de las grandes citas.
En un estadio que lleva el nombre de uno que fue entrenador del equipo más grande de Andalucía de todos los tiempos.
España gana, España sigue adelante , España está en semifinales de la Eurocopa y yo estoy feliz.
Después de pasarlo fatal, estoy feliz.
No es como en Glasgow, claro que no, pero estoy feliz.
Porque yo siempre quiero que gane España.
Un abrazo a Giulio Guerrera, a Sandro Cadelano, a Enzo Maresca, a Morgan De Sanctis, a Enrico Bazzuchi, a Marco Benzoni.
Por una vez, España tumbó a Italia.
Nos espera Rusia. Pero no la Rusia de ese primer partido de la fase de grupos.
Nos espera la Rusia de Andrei Arshavin.
Ese futbolista al que el paletismo ilustrado de este país descubrió en la noche de ayer.
Resulta ahora que los grandes “gurús” (va con guasa) del fútbol patrio acaban de descubrirlo. Ahora, tras el partidazo de Rusia en general (salvo los centrales en defensa, que en ataque son hasta buenos) y el de Arshavin en particular que hace que los rusos nos esperen en semifinales (ojalá ganemos a Italia) es cuando en todas partes se deshacen en elogios con este magnífico jugador.
Era noviembre de 2004.
Casi cuatro años hace de eso.
Estábamos en San Petersburgo, con el Sevilla de Caparrós, disputando la liguilla de nuestra primera UEFA de la nueva era. Teníamos quince grados bajo cero. Y allí, en el Petrovsky Stadium el chiquinino este nos volvía locos.
Incluso nos marcó un gol, gol que igualaría Julio Baptista para el definitivo empate a uno.
Los sevillistas que estuvimos en aquel helado estadio nos mirábamos los unos a los otros y decíamos: “vaya tela como juega el chiquinino…”
Después nos veríamos las caras con el Zenit tres veces más.
Hace cuatro años que los sevillistas sabemos de este genio que el Zenit nunca quiso vender.
Un día, hace tiempo, se lo pregunté a Monchi y esa fue su respuesta.
No lo vendían.
Los equipos rusos manejan tela de pasta y allí los futbolistas, contra lo que se pueda pensar, se meten en los bolsillos pasta gansa, pero gansa de verdad.
Ahora igual escuchan ofertas, que serán en todo caso desorbitadas tras la explosión mundial del futbolista.
Nos trajimos a Kerzhakov, el que colaba los goles que le daba Arshavin, que tampoco era mal futbolista, claro que no.
Lástima que Sasha se perdiera en lo que no era.
Casi cuatro años después de aquello, Arshavin es el nuevo runrún de los indocumentados que tanto dicen saber de fútbol.
Ha llevado a su equipo a donde no pudo cada vez que se encontró en el camino con el más grande equipo del Sur de España.
El Zenit, Campeón de la Copa de la UEFA el año en el que el Sevilla FC disputa Champions.
Y, de momento, a su selección la tiene metida en semifinales de esta maravillosa Euro 2008 que ha resucitado el fútbol espectáculo.
Aún hoy, por increíble que pueda parecer, he tenido que escuchar en Cuatro a un personajillo de estos de la División Mediático-Galáctica hablando del “siete de Raúl”.
Me gustaría que estos fantoches cerraran el pico.
El Siete de España es este asturiano que lleva ya cuatro tantos, que nos ha metido prácticamente en cuartos, hoy y en el partido anterior.
A pesar de todo, aún hay gente rencorosa que se han pegado todo el año queriendo llevar a la Eurocopa a alguien que igual no lo merecía tanto.
Los futbolistas son, deben ser, presente.
Y el presente de España se llama David Villa y es el Siete.
El mejor delantero español y no lo digo ahora que está en la cresta de la ola.
Podéis bucear en el blog si os apetece para constatarlo.
Golazo de impresión para lograr la victoria. Todo el partido me he tirado diciendo: “ya aparecerá”.
Y apareció en el 93, desde la tangente al círculo central en campo enemigo tiró una diagonal de fe absoluta, de esa fe que sólo atesoran los más grandes, para robarle la cartera a uno de los centrales, hacerle un traje al otro con un regate seco y demoledor y definir como muy pocos delanteros españoles saben hacerlo.
Victoria importantísima que tal vez baje de la nube a los que se suben a ella en cuanto reparten tres piruletas, por lo trabajoso y por lo cardíaco, pero que nos coloca con seis puntos.
Más es imposible.
Y el máximo artillero, de momento, de esta Eurocopa es el Siete de España.
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