Te adjunto una imagen de la ficha federativa de Biri-Biri, la tengo entre otros recuerdos de nuestro equipo.
Te envío también una entrada de fútbol que he guardado con celo durante 10 años.
Es la entrada del partido ante el Isla Cristina que se disputó en nuestro Estadio el día 10 de septiembre de 1997, perdimos 2-3 y creí conveniente guardarla para que cuando fuésemos grandes (aún más, grandes con títulos) no se me olvidase de donde venimos.
Te autorizo a que incluyas la imagen en tu blog (si es que quieres).
Se la dedico a todos esos Sevillistas que como yo estuvimos en la manifestación de descenso burocrático a 2ª, a esos locos que como yo fuimos 2 días después a Chiclana a animar a nuestros jugadores en un partido amistoso, a esos soñadores que al igual que yo, esperaban que llegase este día (campeón de UEFA dos años consecutivos, campeón de la SUPERCOPA DE EUROPA, campeón de la COPA DEL REY, campeón de la SUPERCOPA DE ESPAÑA, MEJOR EQUIPO DEL MUNDO 2 años consecutivos).
Esta imagen es todo un símbolo para esos que se han subido ahora al carro de las victorias y que cuando el equipo necesita más de nuestro ánimo sólo saben protestar.
A TODOS A LOS OPTIMISTAS Y A LOS PESIMISTAS LE DEDICO ESTA “ENTRADA DE FÚTBOL”.
Gracias a José Luis Cuevas, descubro en youtube este vídeo con imágenes de la Final de la Copa de España del año 1948, en la que el Sevilla Fútbol Club se proclamó Campeón derrotando al Celta de Vigo por cuatro goles a uno.
La locución está en gallego, pero merece muy mucho la pena visionar y guardar estas imágenes, historia grande del más grande equipo de Andalucía.
Juanito Arza lamentándose de un gol fallado,los goles de Mariano y del propio Arza, las paradas de José María Busto…
Yo por mi parte le doy mis más sinceras gracias por este vídeo, que nunca antes había visto.
Por alguna razón, si el vídeo se inserta en el blog no funciona, por lo que me he permitido la libertad de subirlo a mi sitio de youtube a fin de que pueda ser visto por el mayor número posible de personas.
Quiero dejar claro que si al propietario del vídeo no le gusta el hecho de haberlo subido a mi sitio de youtube, o a mi blog, o a ambos, lo retiraré de forma inmediata.
El verano sevillano estaba siendo implacable aquel 16 de agosto de 1995.
Tras quince días de absoluta angustia, la mejor afición del mundo recibía el premio a su lucha sin cuartel.
Pasadas las tres de la tarde, por la ciudad corría como la pólvora la noticia que nos hizo llorar a muchísimos sevillistas.
El Sevilla FC permanecía en Primera División.
Fueron muchos días de no dormir,de no comer, de manifestaciones multitudinarias, de estar junto al equipo allá donde el equipo estuviera.
He rescatado del baúl de los recuerdos unas imágenes que os van a emocionar.
Seguro.
Yo, viéndolas, viendo algunos de esos momentos, no he podido evitar el llanto.
Poco a poco iré publicando vídeos de aquellos días. Algunos, os aviso, son verdaderas joyas.
Muchos de vosotros, os encontraréis en las imágenes.
Aparecerán también sevillistas que, probablemente, estén ya en el tercer anillo.
Veremos a niños de entonces que son hoy ya hombres y mujeres.
Hombres y mujeres sevillistas.
Todo aquello lo grabé yo personalmente, con mi vieja Sony Handycamp negra.
Muchos años después, aquellas imágenes han sido rescatadas.
La calidad no es muy buena. Salen rayas, la imagen se pixela un poco, pero vale la pena.
Después de 15 años, no pensaba que la cinta estuviera ok.
Tengo que dar las gracias públicamente a Angel Alcaide, que fue el primero que contactó conmigo para prestarme su cámara, porque la mía estaba lista de papeles.
La de Angel también, pero lo importante es el gesto.
Por supuesto, a Jorge Buzón, que fue el me proporcionó la cámara de su padre, que ésta si funcionaba y gracias a Jorge y a su padre he podido rescatar estas imágenes.
Gracias también a todos los que me habéis escrito para prestarme vuestra cámara: Antonio Camel, Ildefonso, Javier Carmona, Juan Luis Balsera, Ana María Gómez, José María Pinilla, Antonio Ramírez, Ramón Alvarez, José Luis.
Perdón si alguien se me queda en el tintero y gracias a todos.
Gracias a todos vosotros esas imágenes van a salir a la luz.
Ya digo que iré sacando pequeños vídeos de aquellos días, dentro de una serie que llamaré “Agosto del 95: la fuerza de una afición”.
Y en este post os dejo un adelanto.
Aquel 16 de agosto de 1995, cuando ya se sabía que el más grande equipo de Andalucía permanecería en el sitio que le correspondía, Manolo Jiménez, era paseado a hombros en la puerta del estadio por la afición enloquecida de alegría.
A modo de curiosidad, fijaos en lo que era el Nervión Plaza.
Manolo era el capitán y Manolo no se quedó en su casa, ni en la concentración del equipo. Manolo quiso aquel día estar junto a su gente.
Con mi bandera en la mano. Como siempre he estado. Con la bandera del Sevilla Fútbol Club.
Porque yo, ¿sabéis?, llevo toda mi vida con esta bandera en la mano.
Yo no cojo la bandera ahora que estamos ganando tantas cosas…
No porto la bandera ahora que mi Sevillismo incondicional se ve premiado con cinco títulos que vienen a sumarse al título más importante que siempre tuve y que siempre (siempre) tendré, que es el de ser Sevillista.
Este es el título que, al menos yo, más valoro.
Es el más importante.
Del que yo más presumo.
Las locuras del corazón.
Aquí estoy, con mi bandera, con la misma bandera con la que iba a ver a Rodri, a Baby Acosta, a Paco Gallego, a Joaquín “el gitano”, a Rafa Jaén, a Pazos, a Toñánez, a Manolín Bueno, a Módigo, a Villalba, a Murúa, a Sanabria, a Paquito Varela, a Martínez Jayo, a Biri Biri, a Pablo Blanco (otro que lleva mi bandera), a Monchi (¿qué decir de éste?), a Espárrago, a Julián Rubio, a Morete, a Sánchez Barrios, a Scotta y Bertoni, a Pintinho, a Antonio Alvarez (su bandera en la mano), a Súker, a Zamorano, a Simeone, a Peirano, a Lucio Wagner, a Serna, a Nando, a Alonso, a Thetis, a Lawaree, a Molnar, a Mornar, a Aranalde, a Bengoechea, a Polster, a Cantudo, a Ruda, a José Luis, a Hita, a Enrique Lora…
A cientos de futbolistas que siempre fueron mis ídolos incontestables, los mejores del mundo, porque defendían el escudo del equipo más grande de Andalucía.
Aquí estoy, con mi bandera.
Con la misma bandera con la que alenté al Sevilla FC de Giorgadis, de Max Merkel, de Roque Olsen, de Miguel Muñoz, de Cantatore, de Miera, de Toni, de Aragonés, de Bilardo (grande Bilardo), de Ortega (¿y quién fue Ortega?, se preguntarán algunos), de Castro Santos, de Wallace, de Cardo (mi Manolo Cardo), de Marcos Alonso, de Víctor Espárrago, de Juan Carlos Alvarez, de Joaquín Caparrós…
Aquí estoy, con mi bandera.
Pasándolo un poco mal (no mucho, porque yo he visto bajar a mi equipo ya varias veces, porque yo lo he visto deambular por la Segunda División, esa por la que ahora se pasea el filial), pero un poco mal.
Porque yo, con mi bandera de toda la vida, no consigo aprender a pasarlo bien cuando mi equipo pierde tres partidos consecutivos.
No lo paso bien, pero aquí estoy, con mi bandera.
Tampoco estoy encantado cuando mi Sevilla del alma pierde tres partidos seguidos.
Ni siquiera cuando pierde uno.
Esperando, ojalá, una victoria en La Romareda.
En la misma Romareda en la que he visto ganar, con mi bandera, a aquel Sevilla sorprendente de los cuatro goles de Pintinho en el debut de Francisco López Alfaro y de Don Manuel Cardo; en la misma Romareda en la que he visto, con mi bandera, recibir ocho goles a mi Sevilla de mi alma.
Vamos, Sevilla. Vamos a ganar en La Romareda.
Y si se pierde, no pasa nada. Hay más partidos, muchos más.
Y, pase lo que pase, hasta que me muera, aquí estaré yo con mi bandera.
La bandera que en mi casa me enseñaron a amar y la bandera que llevo ondeando cuarenta años.
Yo seguiré aquí, si Dios me da vida para ello, muchos años más con mi bandera.
Soportando derrotas, sufriéndolas, enloqueciendo con las victorias, con los títulos de mi Sevilla Fútbol Club.
Con mi bandera en la mano seguiré gritando cuando entienda que hay que gritar para defender lo único que a mí me importa, que es el Sevilla FC.
Con mi bandera en la mano seguiré callando cuando entienda que hay que callar para defender, para apoyar, para no dañar lo único que a mí me importa, que es el Sevilla Fútbol Club.
Y, con mi bandera en la mano, seguiré apoyando a jugadores a los que hoy, tal vez, ni se les pase por la cabeza defender la camiseta de mi orgullo invencible.
Y, con mi bandera en la mano, seguiré apoyando a entrenadores que vendrán a sentarse en el banquillo de mi Sevilla Fútbol Club.
Serán, cada uno de ellos, los mejores del mundo mientras sean los entrenadores del equipo que representa la bandera que llevo más de cuarenta años ondeando al viento de mi pasión.
Serán las personas en cuyas manos deposite mi sentimiento, para que ellos lo negocien como mejor sepan y puedan.
Y de ellos, esto está así escrito, dependerá mi felicidad futbolística.
Porque yo sólo (sólo…) pongo amor, pasión y cariño.
El otro día, sin venir al caso, se abrió un debate en el blog a cuenta del nick que usa uno de los sevillistas que suelen visitarlo y colaborar con sus opiniones y comentarios.
“YovielgoldeBertoni” es el nick en cuestión.
Como digo, sin saber por qué, empezamos a hablar sobre qué gol era el que vio este amigo, porque el gran, el enorme Daniel Ricardo Bertoni, hizo un montón de goles con la camiseta del Sevilla Fútbol Club y algunos de ellos realmente hermosos.
Yo, que los vi todos, me quedaba con el gol que le marcó al Español, tanto que nos dio la victoria por dos a uno y que fue uno de los goles más bonitos que he visto marcar en mi vida en la Fábrica de Sueños.
Nacho Mateos se postulaba por el gol que le marcó a aquella gran Real Sociedad (toda la suerte del mundo y ojalá se mantengan en Primera) de los Arconada, López Ufarte, Alonso, Satrústegui, Idígoras, etc y que significó la única derrota en toda la temporada para el equipo donostiarra y, por ende, la pérdida del título liguero en beneficio del polvo de estrellas que en aquellos no llegaba ni a “enana roja”.
Aquella victoria del Sevilla, con nueve hombres, frente al mejor equipo del campeonato a mí me sentó fatal.
El Sevilla no se jugaba nada (la prima, que fue de órdago) y nosotros le pusimos en bandeja el título al Madrid.
Yo creo que eso hoy día no pasaría.
Pero a mí me cabreó bastante.
Siendo, de todas formas, el gol de Bertoni a Arconada al que “Yovielgoldebertoni” alude con su nick, me váis a permitir que hable del otro.
Gol de Bertoni al Español.
Urruticoechea, que en paz descanse, era el portero perico.
Lo recuerdo como si fuera ayer, y eso que no he vuelto a ver imágenes en televisión de aquel tanto.
Ojalá aparecieran.
Portería de Gol Sur. El Sevilla busca con ahínco el gol de la victoria.
Bertoni recibe un balón en el pico del área, pero en el pico.
En el pico pegado a Fondo.
Bertoni está de espaldas a la portería y con la marca de un futbolista españolista en el cogote.
Recibe el balón, con su marcador encima, y se pone a miralo. La pelota en el suelo y Bertoni mirando la pelota.
Y de repente, no me pregunten cómo, se da la vuelta y le pega con una rosca de ensueño con pierna derecha, sin espacio para girarse, sin centímetros para armar la pierna y, mientras se deja caer de espaldas, lanza el disparo perfecto.
Miren esta foto, con el Campeón del Mundo con Argentina ya tumbado en la hierba, siguiendo con la cabeza levantada la trayectoria del balón.
Vean dónde lo ha puesto.
Se percibe en la parte de arriba de la foto.
Mirad esta otra foto.
Desde otro ángulo adivinamos la pregunta que el malogrado Urruticoechea se estaría haciendo: ¿cómo demonios ha podido poner ahí ese balón?
Nervión se llenó de pañuelos. Daniel se marchó corriendo a la valla (había vallas en los campos) para subirse como loco y celebrar con su gente.
Y, finalizado el partido, el excelente guardameta vasco se fue a buscar al crack de Avellaneda para rendirle pleitesía y presentarle sus respetos.
El abrazo para la Historia.
Qué estampa la de Bertoni, medias a medio caer o a medio subir, el once a la espalda, la camiseta blanca o roja, el escudo grande en el pecho.
Rebuscando en mi baúl de los recuerdos he rescatado esta foto que os dejo.
Un correo de Jesús de Triana preguntándome por una camiseta del Sevilla FC a rayas rojas y blancas (la tuvimos y en el Museo se puede contemplar) me trajo a la memoria esta foto.
Fijaos qué equipación que, supongo yo, sería roja y blanca.
Visto desde lejos, el equipo parece, con el blanco y negro de la foto el RCD Español de Marañón, de Solsona, de José María (jugaba tela el calvo aquel), de Carlos Caszely…
Pero no.
Es nuestro Sevilla Fútbol Club.
Rodri es el portero (yo lo recuerdo jugando con una gorra). A su lado Toni. Veo a Juan López Hita y a Santos Bedoya, el último que está de pie.
Agachados reconozco a Enrique Lora, a Baby Acosta y al malogrado Pedro Berruezo.
Hay caras que no pongo pero que seguro que algunos de vosotros sabréis decirme quién son.
La foto debe ser de finales de la década de los 60 o principios de los 70.
Seguro que habrá hasta quien me sepa decir en qué campo se hizo la foto, cómo quedó el partido, la fecha del mismo y hasta el nombre del niño con gafas que está junto a Rodri.
Noche dolorosa para Andrés Palop en el Ramón Sánchez-Pizjuán.
Agonizaba junio y nacía julio en una de las más calurosas noches de fútbol que uno recuerda (y aquella semifinal copera frente al Spórting de Gijón…) y Andrés Palop se iba a Segunda en la que años más tarde sería su casa.
La casa que, años más tarde, se rendiría a sus pies.
Es bonito encontrar fotos como esta (gracias, Manu).
Fotos que te hablan de un pasado no tan lejano en el que nadie podía ni imaginar lo que nos depararía el futuro a unos y a otros.
Tsartas abraza a Palop.
Parece querer consolarle.
El año anterior, hay que ver lo que son las cosas, el propio Palop hacía enmudecer al Sevillismo deteniéndole un penalti al propio crack griego también en nuestra Fábrica de Sueños.
Eran tiempos en los que la fábrica no producía más que pesadillas.
Sueños malos.
Con aquel penalti parado por Palop en la portería de Gol Norte el Sevilla FC decía adiós a sus opciones de ascenso a Primera.
Subiría el Villarreal.
Para bajar, al año siguiente, la fuerza del destino, a manos precisamente del Sevilla FC en aquella promoción que sentenció el propio Tsartas en “El Madrigal” con dos goles, ambos con la pierna derecha, que nos supieron a Gloria.
El ascenso lo rubricaríaen el partido de vuelta Quevedo, rematando de potente cabezazo un espléndido servicio también de Tsartas desde la izquierda.
En aquel partido Monchi defendía la portería del Sevilla Fútbol Club. Tsartas estrellaría dos balones en los palos de Palop. Albelda también se iba a Segunda con el Villarreal.
Pitaba Mejuto.
En Nervión no cabía un alma.
Ocho años atrás.
Casi ocho años después, Andrés Palop nos daba nuestra segunda Copa de la UEFA en Hampden Park.
Su tercera Copa de la UEFA.
¿Hay algún otro futbolista español que tenga tres Copas de la UEFA en su palmarés?
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